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El informe titulado "Enfrentando el desafío: un sistema energético sostenible", fue elaborado por la Academia de Ciencias Naturales de China, y en él participaron expertos en energía, medio ambiente, clima, políticas científicas y tecnológicas, entre otros.
En un simposio sobre el mismo que tuvo lugar el lunes, el presidente de la ACNCh, Lu Yongxiang, dijo que desde finales de la década de los 70 del siglo pasado, cuando se emprendieron la reforma y la apertura, la economía ha experimentado un desarrollo muy rápido, con un promedio de crecimiento anual superior al 9%, pero, a la vez, ha suscitado considerables presiones en materia de recursos, energía y medio ambiente.
Indicó también que para hacer realidad la meta de alcanzar el nivel medio de los países desarrollados en el año 2050, además de seguir manteniendo el veloz ritmo de crecimiento económico, hace falta impulsar también el ahorro energético y reducir en gran medida la emisión de contaminantes y mejorar, en cuanto sea posible, la estructura energética:
"Ante todo, hay que esclarecer la meta estratégica de desarrollo energético de nuestro país. Será conveniente, por ejemplo, que el volumen de consumo químico y petrolero no sobrepase en un 50% el volumen del año 2005, mientras el consumo energético por unidad de producto interior bruto debe situarse en el nivel promedio de entonces de los países desarrollados. Además, hay que reajustar la estructura energética facilitando el incremento del consumo de energías renovables y energía nuclear. Por otra parte, sería aconsejable que la energía renovable no hidráulica represente alrededor del 25% del total, mientras que la electricidad de origen hidráulico y nuclear, debe ser superior al 20%."
En los últimos años, la ACNCh investigó y realizó estudios estratégicos acerca del problema de la energía en China, y planteó sus opiniones sobre el reajuste de la estructura energética y la construcción de un sistema de desarrollo sostenible en esta materia. Los investigadores indican que para conformar este sistema en la primera mitad del siglo XXI, se deben abordar los cinco siguientes imperativos: seguir desarrollando las tecnologías de uso limpio del carbón, garantizar el suministro de petróleo y gas natural, desarrollar a plenitud la energía no hidráulica y nuclear, desarrollar las energías renovables, y apoyar más intensamente las investigaciones de nuevos tipos de energía.
El informe de la ACNCh indica, además, que el problema energético es un desafío que enfrenta toda la Humanidad, y que, por lo tanto, para resolver los problemas energéticos y de cambio climático, se deben agrupar los recursos y la inteligencia de todo el globo, afrontando la solución de estos problemas como una causa común universal.
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