“Brasil tiene todo para ser la Arabia Saudí del etanol. Será el gran proveedor de biocombustibles del mundo en los próximos años", manifestó el director de Petrobras, Costa, haciendo referencia a las proyecciones según las cuales Brasil triplicará el volumen de exportaciones de alcohol en los próximos cinco años.
De acuerdo con el rotativo, las exportaciones de etanol crecerán de 3 mil 500 millones de litros por año —volumen registrado en 2006—, hasta cerca de 9 mil millones de litros en 2012.
Según Costa, el objetivo de Petrobras es captar los mayores potenciales consumidores mundiales como Japón, que comenzará a mezclar un 3% de alcohol con la gasolina en 2010, Nigeria, Estados Unidos y Venezuela.
Pero, frente a la necesidad de incrementar el uso de carburantes verdes para reducir las emisiones de CO2 y limitar la dependencia del petróleo, el FMI (Fondo Monetario Internacional) sostiene que el éxito de los biocombustibles amenaza con elevar el precio de los alimentos.
El organismo asegura que la creciente demanda de biocombustibles procedentes de cereales y azúcares amenaza con disparar los precios de los alimentos, empezando por el maíz, el trigo y la soja.
La preocupación se debe a que “en los países desarrollados, los biocombustibles se tienden a ver como una solución rápida para reducir la dependencia del petróleo”, dijo Charles Collyns, subdirector de Análisis del FMI.
El organismo alerta también de una posible escalada de precios en los aceites comestibles y la carne, puesto que la subida de los cereales incide en la dieta del ganado.