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A medida que sube el precio del petróleo y se profundizan los problemas del medio ambiente, crecen las posibilidades de de sustituir combustibles fósiles por la bionergía renovable, observó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). “El abandono paulatino del petróleo ha empezado ya. Durante los próximos 15 a 20 años veremos como los biocarburantes cubrirán completamente el 25% de las necesidades de energía mundiales”, afirmó Alexander Müller, nuevo Subdirector General de la FAO para el Departamento de Desarrollo Sostenible en un comunicado. El interés de la FAO en los sistemas de bioenergía deriva de las repercusiones positivas que los cultivos energéticos tendrían en las economías rurales y de las oportunidades que ofrecen a los países de bajos ingresos para diversificar sus fuentes de energía. "Como poco la introducción de la bioenergía significaría un nuevo brote de vida para productos como el azúcar cuyos precios internacionales han caído en picado" observó Gustavo Best, experto de la FAO en Coordinación de Energía. Brasil es hoy el líder mundial en la producción de bioetanol, destaca el organismo. Un millón de automóviles brasileños funcionan con combustible elaborado con caña de azúcar, y los últimos modelos se ponen en marcha gracias a los llamados motores “Flex-Fuel”. Presentados hace tres años estos modelos utilizan tanto la gasolina como el bioetanol o cualquier mezcla de ambos. Según expertos directivos de la industria de automóviles, los motores Flex-Fuel se incorporan a este mercado con una rapidez superior a la de cualquier otra innovación en el sector del automóvil. La razón es muy sencilla. En Brasil, que comenzó a producir biocarburante hace 30 años, un barril de bioetanol cuesta actualmente la mitad de un barril de petróleo. Aproximadamente 1.5 millones de agricultores cultivan caña de azúcar destinada al combustible en Brasil. Pero "el combustible solar” puede elaborarse con una gran variedad de cultivos, como la soja, la palma de aceite, la remolacha y la semilla de colza. Europa está muy por debajo de Brasil en la producción y consumo de bioetanol y los precios europeos son aproximadamente el doble de los brasileños. Pero la Unión Europea se ha fijado el objetivo de aumentar al ocho por ciento la cuota de biocarburantes utilizados en el transporte de aquí al 2015. Sin embargo, si los precios del petróleo siguen siendo tan altos, las cosas podrían ser aún más rápidas. Según algunos estudios de la Unión Europea, con los biocarburantes cultivados en los terrenos de labranza disponibles se podría sustituir, a corto plazo, el 13 por ciento de combustibles a base de petróleo. La gasolina se puede elaborar prácticamente con cualquier semilla oleaginosa. "De hecho, el primer motor diésel del mundo funcionó con aceite de cacahuete”, recordó Best. Europa es ya el productor más grande del mundo de biodiésel (que ahora se elabora con semillas de colza, soja o semillas de girasol) y el sector se expande con rapidez. Varios países, entre ellos Alemania, Ucrania y otros y numerosas empresas privadas y públicas sopesan la posibilidad de pasar al biodiésel sirviéndose de esos cultivos y de otras fuentes bioenergéticas. “Lo interesante de la bioenergía es que la producción puede adaptarse al medio ambiente y a las necesidades de energía de las diversas naciones”, afirmó Best. “Donde hay tierra, agricultores e interés, la bioenergía podría representar la mejor opción”. Y si añadimos análisis concretos y modelos mercantailes apropiados, será la opción acertada. |
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