Las negociaciones por el gas siguen en curso y sin contemplaciones, a pesar del difícil momento que atraviesa La Paz en este momento. “Hay contratos firmados, creo que va a haber estabilidad y se van a preservar las instituciones por parte de todos los que integran la comunidad jurídico-institucional de la República de Bolivia”, dijo la mandataria argentina.
En este sentido, Fernández aseguró que “no peligra la provisión de gas”, pese a que en la actualidad Bolivia le despacha a Buenos Aires menos del 30 por ciento del carburante acordado, el cual se ubica en 7,7 millones de metros cúbicos diarios. El lunes, La Paz le envió sólo 2,1 millones, mientras que el jueves y viernes no superó los 1,8 millones de metros cúbicos diarios.
Según publica el diario El Cronista citando una fuente oficial, “lo que dijo la Presidenta, aunque en el tono más amable posible, debe entenderse como la exigencia de que Bolivia cumpla lo que firmó”. De aplicarse las multas correspondientes por el posible incumplimiento, Bolivia tendría que desembolsar cerca de un millón de dólares por semana, a partir de noviembre de 2007.
“Alrededor de u$s 35 millones hasta hoy, en una cuenta que no para de crecer”, corroboró un directivo petrolero al rotativo. “Hasta ahora fueron perdonadas para ayudar a Evo Morales, pero no creo que haya tanta contemplación con otro presidente en Bolivia”, añadió.
Al parecer, las palabras de Cristina hicieron eco en el país vecino, ya que el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se comprometió a llegar rápidamente a la Argentina para tratar el tema.
“El miércoles y jueves próximos visitaremos Buenos Aires para renegociar el contrato de gas y fijar nuevos volúmenes exportables”, aseguró Santos Ramírez, quien formará parte de la delegación.
La situación energética de Argentina se agrava con el correr de los meses y es cada vez más altamente dependiente del gas de Bolivia, que reconoció no poder cumplir con las cuotas pactadas.
“Desde que se dio vuelta la ecuación, 68% para el Estado y 32% del privado (antes era al revés), no hubo más inversiones en Bolivia, y desde ese momento –mediados del 2007– se fueron Total, Shell y Ashmore. Repsol lo hará en uno o dos años”, confió a este diario un petrolero boliviano