La Unión Europea (UE), durante la apertura de una nueva ronda de diálogo transatlántico, afirmó que investigará si las crecientes importaciones de biodiesel estadounidense van en contra de la normativa internacional en materia de subsidios, según comentó hoy la Comisión Europea (CE).
“Siempre hemos dicho que la UE no tolerará prácticas comerciales injustas e insistirá vigorosamente con todo reclamo que tenga fundamento”, dijo Peter Power, portavoz del Comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson.
En abril, los productores europeos de biodiesel reclaman que se ven perjudicados por los subsidios del país norteamericano que distorsionan el expansivo comercio internacional de energías renovables.
La CE aseguró hoy que hay suficiente evidencia para justificar instancias de investigación sobre subsidios y dumping.
Los productores del Viejo Continente alegan que sus competidores estadounidenses se benefician de los grandes subsidios al mezclar biodiesel con un pequeño monto de diesel mineral, creando una competencia injusta que ha desplazado a muchos europeos fuera del negocio.
El Consejo Europeo de Biodiesel (EBB, por sus sus siglas en inglés) dijo que es crucial que Europa tome rápidas medidas contra las importaciones de biodiesel B-99, que supuestamente rompe las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). "Es esencial que las autoridades de la UE impongan medidas punitivas a la importación de B-99 durante un plazo razonable”, indicó la entidad en un comunicado. “Ante la ausencia de tales medidas, la situación de la industria europea de biodiesel será mucho más crítica que la actual”, agregó.
“El resultado es que los productores estadounidenses están vendiendo a precios más bajos que las materias primas a las que nosotros accedemos”, se quejó Raffaello Garofalo, Secretario General de la EBB, cuyo reclamo a Mandelson fue el disparador del problema. “Es como si vendieran pan a un precio más barato que el de la harina que compramos”, sentenció.
Las compras europeas de biodiesel a Estados Unidos crecieron estrepitosamente en dos años. En 2005, adquirió 7.000 toneladas, mientras que en 2007 el monto fue de 1 millón de toneladas (se multiplicó por 142), según datos aportados por la CE.
Por su parte, los productores estadounidenses niegan que sus exportaciones sean las causantes de los problemas europeos. En efecto, aducen que éstos son consecuencia de factores locales como los impuestos alemanes al biodiesel y la escalada de los costos de las materias primas. Es más, aseguran que podrían llegar a tomar represalias contra una posible acción europea, ya que consideran que las especificaciones energéticas de la UE discriminan a las importaciones.
Lo concreto es que Bruselas tiene nueve meses (hasta el 13 de marzo de 2009) para decidir si aplica derechos provisionales a la importación de biodiesel estadounidense. El plazo de aplicación original será de seis meses, y si se prorroga por seis meses más, la extensión de la medida podría convertirse en indefinida.