La noticia fue recibida con entusiasmo y satisfacción por los dirigentes y productores citrícolas del país sudamericano, que es el octavo productor mundial de cítricos y primer productor global de limón.
Es que para las exportaciones anuales argentinas (que están calculadas en más de U$S 338 millones al año y que emplea a 100.000 personas en economías regionales del norte del país), el principal mercado exterior es la propia U.E., con aproximadamente el 75% de los envíos.
Las medidas provisionales consistían en demostrar que las frutas venían de una zona exenta de estas plagas y de sus síntomas, que habían pasado un tratamiento adecuado y que el lugar de producción, las instalaciones de envasado y los exportadores estaban registrados como tales.
Tras las evaluaciones realizadas por la oficina Alimentaria y Veterinaria en 2004 y 2005 y los controles sanitarios de 2004, 2005 y 2006, además de la información proporcionada por las autoridades sanitarias argentinas en los últimos dos años, “se ha comprobado que las medidas de emergencia ya no son necesarias”, afirmó un comunicado oficial emitido por Bruselas.
A partir de esta decisión, se esperan las repercusiones que habrá sobre todo en España, una de las principales productoras de cítricos de Europa, y por lo tanto competidor directo del país sudamericano en cuanto a esas producciones.
Hace pocos algunos meses, el Presidente de la Región de Murcia (referente de la producción de limón en el país ibérico), Ramón Luis Valcárcel, había reclamado a la Comisaria de Agricultura de la UE, Mariann Fischer Boel, que impusiera más controles a los cítricos argentinos, ya que según su visión éstos “invaden el mercado de la UE sin un elemento de reciprocidad".
En aquel pedido, Valcárcel precisó que los productos provenientes de Argentina “no están sujetos a garantías fitosanitarias que tanto se exige al producto español, al limón murciano, algo que no ocurre con el limón argentino, que escapa a todo tipo de controles”.
Desde la Federación Argentina de Citrus se aclaró, en dicha oportunidad, que “el país cuenta con un Sistema Nacional de Trazabilidad que permite a la autoridad nacional fitosanitaria, al productor y al exportador, conocer los tratamientos que se le brindan a cada fruta desde la planta hasta el puerto de destino”.
Este sistema, que “brinda al importador un alto grado de seguridad respecto al producto que recibe en cuanto a sanidad e inocuidad del mismo”, habría sido uno de los factores clave para la determinación tomada por la UE en los últimos días.