Europa y China estudian el lanzamiento de un diálogo de alto nivel en abril para aliviar las tensiones comerciales, según afirmó hoy el mayor representante comercial europeo, al mismo tiempo que instó a Beijing a facilitar mayor información sobre los fondos de inversión gubernamentales.
Peter Mandelson, Comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), se reunió con el nuevo Ministro comercial chino, Chen Deming, y dijo que ambos países estaban trabajando conjuntamente para lanzar un diálogo que tendrá lugar dos veces al año para discutir el creciente superávit comercial que favorece a la nación asiática y las quejas europeas acerca de la intencional devaluación de la moneda china, la piratería y las barreras a la importación y la inversión.
"Ahora hay un deseo por parte de China de escuchar más, de prestar mayor atención a las preocupaciones europeas... Y, espero, de tomar medidas para equilibrar el comercio”, expresó Mandelson.
Un diálogo similar fue inaugurado por Estados Unidos y China en 2006, liderado por el Secretario del Tesoro Henry Paulson y el Viceprimer Ministro Wu Yi. Ambas partes se reunieron dos veces anuales, pero fracasaron en lograr avances significativos para calmar las ansias de mayores sanciones comerciales a Beijing que tienen los legisladores estadounidenses.
Los líderes del viejo continente están enfrentando presiones políticas con respecto a la creciente ola de importaciones de bajo costo de zapatos, juguetes y otros bienes chinos, que según las firmas europeas ponen en riesgo a miles de puestos de trabajo.
El superávit comercial de China con la UE se amplió en enero hasta los 13.700 millones de dólares, un 42% más que en el mismo mes de 2007, según datos aportados por el gobierno chino.
El bloque comunitario, junto a Estados unidos y Canadá, se vio favorecido por una disposición de este mes de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entidad que resolvió que Beijing estaba obstruyendo la importación de autopartes mediante la aplicación de impuestos diferenciales, lo que constituye una violación de las normas comerciales multilaterales. A su vez, las compañías europeas reclaman que China obstaculiza el ingreso de la inversión foránea en el sector financiero y en otras industrias.
Mandelson se reunió con Lou Jiwei, titular de un fondo de inversión chino de 200.000 millones de dólares, a quien presionó por mayor información sobre el fondo y para asegurarse de que sus inversiones en el extranjero serán comercialmente motivadas y carentes de política.
"No queremos cerrar nuestro mercado a la inversión china, pero tenemos que asegurarnos de que sea comercialmente motivada”, advirtió el Ministro europeo. “Básicamente, le transmití dos cosas: necesitamos mayor transparencia, principios claros y concisos que sean premisa para los fondos de inversión chinos, pero también necesitamos reciprocidad”, sentenció.