La actual crisis financiera internacional está lejos de compararse con la Gran Depresión de 1929, cuando los países cometieron el error de aislarse al imponer aranceles y recurrir a ciclos viciosos de devaluaciones que sólo prolongaron el problema, según afirmó Mike Moore, Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC) entre 1999 y 2002.
El ex-titular de la OMC dijo que en esta ocasión los gobiernos intervienen para proteger "las virtudes" del libre mercado, por lo que reprobó a quienes pronostican el fin del capitalismo.
Durante el Encuentro Empresarial Coparmex 2008 pidió confiar en el modelo de libre mercado, ya que si bien "las últimas semanas han sido dramáticas, con pérdidas de miles de millones de dólares", es necesaria la confianza "para regresar, invertir y comprar".
Moore reconoció que hay retos y amenazas a la globalización, pero pidió "festejar algunos de los éxitos", ya que "se ha creado más abundancia en las últimas seis décadas que en el resto de la historia económica".
En 1981, se calculaba que el 40% de la población mundial vivía con un dólar, mientras que para 2004 esa tasa bajó a un 18%. Las economías abiertas, agregó, son las que respetan el Estado de derecho y la democracia. "En ninguna de las democracias ha habido hambruna", subrayó.
Según el ex-líder de la OMC, la competencia no sólo permite abatir la pobreza, sino también la corrupción. No sólo ofrece más alternativas al consumidor, sino también reglas para que los empresarios "no busquen favores y privilegios con los políticos".
De acuerdo con Moore, la información y la transparencia son condiciones para garantizar que la competencia funcione, para dar certeza al inversionista y al consumidor. Agregó que el Gobierno debe intervenir para que la economía funcione.
La OMC es una agencia regulatoria, los bancos centrales son necesarios para igualar los ciclos económicos y los gobiernos deben garantizar la seguridad social en tiempos de incertidumbre, señaló Moore. Al referirse a la desconfianza en las instituciones gubernamentales, estimó que el 40% de las economías en desarrollo está en la informalidad porque no funcionan sus instituciones, "no confían en ellas". Las instituciones fuertes, dijo, permitirían que los negocios salgan de las sombras, se formalicen, estando a salvo de "los depredadores de la burocracia".
El ex-Director General de la OMC puntualizó que una economía integrada funciona donde las reglas son claras, firmes y predecibles, "donde la democracia y la competencia pueden florecer".