Suiza, un país que mantuvo históricamente la neutralidad hasta lo imposible, se comprometió con las reformas regulativas de la Unión Europea (UE) en un esfuerzo por cooperar para impedir la propagación de enfermedades provenientes del comercio de la carne así como de productos que atenten contra la salud de los consumidores, como los bienes transgénicos o alimentos tratados con hormonas.
La reforma será aplicada sobre 300 toneladas de filetes que los Estados Unidos vende anualmente a Suiza, a causa de las restricciones que la UE impone a las importaciones de carne vacuna con tratamiento hormonal, reportó el semanario SonntagsZeitung.
Al respecto, el Portavoz de la Oficina Federal Veterinaria de Suiza, Marcel Falk, dijo que "se anticipa que la importación de carne estadounidense no será permitida a partir de la primavera del 2007".
Según publicó el semanario suizo, en la actualidad, la carne proveniente de los Estados Unidos justifica sólo cerca del 3% de todas las importaciones helvéticas del bien.
Por su parte, Bruselas prohibió las importaciones de toda carne tratada con hormonas, ya que argumenta que los productos colocan en serio riesgo a la salud humana. Sin embargo, tanto Canadá como Estados Unidos desafiaron con éxito a la UE en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La OMC reglamentó en 1998 que la prohibición de la UE era ilegal a causa de una falta de una sólida evidencia científica. De ese modo, autorizó las sanciones impuestas por los Estados Unidos y Canadá, por el que se le cobraba un impuesto de alrededor de US$ 125 millones anuales a algunos productos europeos tales como el queso Roquefort francés, las trufas y la mostaza, entre otros.
En respuesta a la resolución de la OMC, la UE la omitió y prohibió permanentemente el uso de la hormona oestradiol 17b en productos de carne para el consumo, basado en una investigación independiente. La nueva regla de los europeos, también prohibió provisionalmente otras cinco hormonas que promueven el crecimiento, incluyendo testosterona, la progesterona y zeranol.
La UE disputa actualmente la legalidad de las sanciones con Estados Unidos y los canadienses, argumentando que las penalidades sobre sus productos son infundadas. Por lo tanto, sus reclamos se basan en demostrar por medio de la evidencia científica los riesgos que puede producir ese tipo de carne a la salud humana, en contraposición a una regla previa creada por la OMC.
Sin embargo, Estados Unidos y Canadá rechazaron los reclamos de la UE y dijeron que las sanciones tenían validez. No obstante, desde la OMC se deberá esperar la publicación final del arbitraje.
Suiza permite, actualmente, la importación de carne estadounidense mientras que todos los productos de animales nutridos con hormonas se declaren como tales ya que los residuos de hormona no son fáciles de rastrear.
"Eso podría ser también una solución en la disputa entre la UE y Estados Unidos", comentó Han Wyss, Director de la Oficina Federal Veterinaria de Suiza.