El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz se dice profundamente disgustado por el hecho de que los banqueros no hayan expresado "la mínima gratitud" por los subsidios recibidos de los contribuyentes, sin los cuales hoy no existirían.
En una entrevista con el diario británico The Independent, el economista estadounidense critica a los bancos por la desvergüenza de decir ahora que no tienen dinero para prestar a la pequeña empresa o a quienes necesitan una hipoteca cuando han abonado primas "obscenas" por valor de 33.000 millones de dólares sólo en EEUU.
Según Stiglitz, el Gobierno estadounidense se ha visto reducido al papel de servicio de la basura para los llamados "activos tóxicos" de los bancos.
"La crisis actual ha visto cómo los gobiernos asumían un nuevo papel: el de asumidor de riesgo de última instancia. Cuando los mercados privados estaban a punto de la quiebra, todo el riesgo se trasladó al gobierno", critica Stiglitz.
Según el asesor económico del ex presidente Bill Clinton, los bancos han intentado efectivamente "colocar la punta de un revólver contra nuestra sienes" para decirnos que si no los mantenemos en las condiciones que ellos fijan, "van a matar toda la economía".
Stiglitz señala que siempre ha sido "escéptico ante la idea de que el mercado es alguien con quien se puede discutir, que se trata de una persona inteligente, racional y bienintencionada: eso es una fantasía".
"Sabemos que el mercado está sometido a optimismos y pesimismos irracionales, y que es vengativo. Si sufres un ataque especulativo, no hay que intentar apaciguarle, sino que lo fundamental es saber si va a poder romperte el espinazo".
Stiglitz dice estar furioso en nombre de los 170 millones de personas que calcula que se han quedado sin trabajo en todo el mundo por culpa de la crisis y por los contribuyentes habituales, a quienes se pide ahora que paguen más impuestos, que retrasen su edad de jubilación y que aguanten peores servicios públicos sólo por la avidez de los banqueros.
En su nuevo libro "Freefall" (Caída Libre), que acaba de publicarse, Stiglitz acusa a los banqueros por la habilidad que han demostrado para frenar muchas de las reformas reguladoras necesarias.
"A Visa y a MasterCard, escribe Stiglitz, les resultó más fácil dar tarjetas de crédito a todo bicho viviente que hacer lo que tenían que hacer: analizar la capacidad crediticia" de los solicitantes.