Las autoridades encontraron ayer al financiero texano R. Allen Stanford en Virginia y le entregaron los documentos relacionados con los cargos civiles que se le imputan por un fraude que sumaría miles de millones de dólares y que ha afectado a numerosos inversionistas en América Latina.
El vocero del FBI, Richard Kolko, dijo que sus agentes le entregaron los documentos a Stanford, en Fredericksburg, Virginia, en nombre de la Comisión de Valores y Cambio (SEC).
Stanford no fue detenido ni se encuentra bajo custodia.
En los documentos, publicados el martes, la SEC acusa a Stanford y a tres de sus compañías de cometer un fraude por 8.000 millones de dólares, atrayendo a inversionistas con la promesa de increíbles ganancias a partir de certificados de depósitos y otras inversiones.
Hasta que las autoridades recibieron la ayuda del FBI, la SEC no tenía idea de dónde se encontraba Stanford.
Hasta ahora no enfrenta acusaciones penales, aunque agentes federales continúan investigando el caso.
El gobierno de Venezuela nacionalizó un banco controlado por Stanford luego de un retiro masivo de depósitos en la institución, en tanto que en otras filiales del Stanford International Bank se impidió que los clientes sacaran sus fondos.
Stanford es una figura de gran presencia en el Caribe, donde ha empleado su fortuna personal, estimada en 2.200 millones de dólares por la revista Forbes, para financiar obras públicas y torneos de cricket.