Las lluvias que cayeron durante los últimos días en el país, no fueron suficientes para eliminar las consecuencias de la sequía. Mientras tanto, los resultados del maíz local para el mismo período declinarían de 33 a 40%, a tan sólo 12,3 ó 13,7 millones de toneladas, lejos de los 20,5 millones del ciclo anterior. Por otro lado, advierten que de la producción de girasol se perdería entre el 20 y el 32% en comparación con los 4,65 millones de toneladas de la campaña pasada.
No obstante, pese a la sequía, y dado que el régimen de lluvias fue diferente en las zonas sojeras, para Brasil estimó una producción similar a la del año pasado, que superó los 54 millones de toneladas. En este sentido, el Panorama Agrícola de la Bolsa de Cereales (PAS) que conduce el ingeniero agrónomo Eduardo Anchubidart aseguró que las precipitaciones caídas durante esta semana no dieron alivio al cultivo en el área líder maicera bonaerense. En opinión de los especialistas, el rendimiento de las áreas cultivadas con maíz está prácticamente definido y las lluvias sólo alcanzarían para compensar producción en un mínimo porcentaje por llenado de grano.
“El potencial esperado sólo se mantiene en gran parte de la provincia de Córdoba, San Luis, por sectores en el sur santafesino (Venado Tuerto-San Jorge-Maria Susana-Pellegrini) y en una franja del oeste de Buenos Aires (sur de Villegas-América hasta Fortín Olavarría- Norte de Bolívar)”, señaló.
De esta manera, la superficie nacional implantada con destino a grano comercial se ubicó estimativamente en 2,3 millones de hectáreas, lo que implica una merma del área sembrada en comparación con la campaña 2007/2008 de 25,6 puntos porcentuales. Pero los rendimientos serán inferiores a lo normal, por lo que se reduciría el volumen a la hora de cosechar, además que gran parte del maíz implantado se destina a forraje y se pica para guardarlo como materia verde disponible para alimentación. Respecto de la soja, el PAS estimó en 17,3 millones de hectáreas la superficie que será implantada de soja. Sin embargo, existe una marcada incertidumbre respecto del volumen que se cosechará en la actual campaña ya que muchos sembradíos sufrieron estrés hídrico en momentos clave de su evolución.