La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la extensión del sistema de preferencias comerciales para los países andinos denominado Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA, por sus siglas en inglés), dejando el proyecto listo para que el Presidente George W. Bush lo convierta en ley.
La renovación es por un año para Colombia y Perú, mientras que para Bolivia y Ecuador es por sólo seis meses. Los legisladores aprobaron la medida por unanimidad en una votación a viva voz, un día después de que el Senado aprobara la legislación.
La iniciativa renueva además un programa más amplio de beneficios comerciales conocido como Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Tanto las preferencias para los países andinos, que rigen desde hace 17 años, como el más antiguo SGP, que permite a 144 países en desarrollo exportar más de 4.000 categorías de bienes a Estados Unidos sin aranceles, vencen el 31 de diciembre.
"Todo el mundo reconoció que no deberíamos dejar languidecer estos programas", dijo en un comunicado el Presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara, Charles Rangel. "El resultado final es una afirmación de nuestro compromiso con nuestros socios comerciales de países en desarrollo y del importante rol que puede jugar el comercio basado en reglas a la hora de impulsar el desarrollo", agregó el representante demócrata, cuya comisión supervisa los temas de comercio.
Los cuatro países andinos pueden exportar una gran cantidad de productos a Estados Unidos sin pagar aranceles en el marco de un programa que busca ayudar a esos países a combatir el narcotráfico.
Colombia y Perú han negociado Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos que harán permanentes esos beneficios, pero ninguno de los tratados aún está vigente. Perú aún está adaptando su legislación para implementar el pacto, que fue aprobado el año pasado por el Congreso estadounidense. En el caso de Colombia, los legisladores del país norteamericano se han negado a darle luz verde por preocupaciones sobre la violencia contra sindicalistas en ese país.
Por su parte, el Senador republicano Charles Grassley argumentó que Bolivia y Ecuador no merecen que se les renueven las preferencias por un año, debido a dudas sobre su compromiso en la guerra contra las drogas y en el respeto a la inversión extranjera. De hecho, Bush ya comenzó a tomar medidas para suspender los beneficios a Bolivia porque considera que ese país muestra una cooperación débil en la lucha contra el narcotráfico. El proyecto aprobado extiende las preferencias para Bolivia y Ecuador por seis meses, con la posibilidad de una renovación por otro semestre si la Casa Blanca determina que ambos países se ajustan a los criterios del programa.
"Las preferencias comerciales andinas son una parte importante de la relación que compartimos con nuestros vecinos andinos en nuestro esfuerzo contra el narcotráfico. Si esa relación se rompe, se erosiona parte de la base para extender estas preferencias unilaterales", dijo Grassley en un comunicado. "En la misma línea, si las protecciones a los inversores y los derechos contractuales se ven amenazados, eso pone en duda el conjunto de nuestra relación económica. El resultado de hoy da a esos países la posibilidad de resolver estas preocupaciones", indicó el Senador.
Por su parte, el Congresista Max Baucus, jefe de los demócratas en la Comisión de Finanzas del Senado afirmó que "estos programas comerciales proporcionan a más de 130 países, y millones de personas en todo el mundo, una forma de salir de la pobreza extrema. Sin embargo, no son un cheque al portador”. “Para recibir los beneficios de las preferencias, los países deben proteger las inversiones e innovaciones de Estados Unidos, así como tomar medidas para proteger a sus trabajadores. Estoy orgulloso de que he podido trabajar con el Senador Grassley, el Chairman Rangel, y el Congresista McCrery para garantizar la aprobación de esta importante legislación", agregó.