Tras seis horas de debate, el Senado de Estados Unidos aprobó a última hora de ayer por 74 votos a 25 su propia versión del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares que defiende la Casa Blanca y que el pasado lunes fue rechazado en una votación por la Cámara de Representantes. Ahora, el proyecto deberá regresar a la Cámara baja para que dé su conformidad, posiblemente el viernes.
En un desesperado intento de sumar apoyos entre los legisladores, el Senado incorporó nuevos puntos, como alivios fiscales y medidas que benefician al ciudadano medio relacionadas con la protección de los depósitos bancarios y medidas sanitarias.
Como consecuencia de estas adiciones, el Acta de Estabilización Económica de Urgencia de 2008, como se denomina al paquete, pasó de tener 102 páginas en su versión del lunes, a contar hoy con 451.
El eje central del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad, o tóxica, de los bancos por un importe de hasta 700.000 millones de dólares.
De ellos, podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros 100.000 si el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, determina que los necesita.
El Congreso podrá retener los otros 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa
Las medidas principales que añadió el Senado son las siguientes:
- Se eleva de 100.000 a 250.000 dólares la garantía que se aplica a los depósitos de los clientes bancarios cuando una entidad se ve abocada al cierre o a la quiebra. Esta medida tiene por objeto mantener la confianza en el sistema bancario y evitar la fuga de dinero de una entidad a otra.
- Millones de contribuyentes con ingresos medios se beneficiarán de la exención a la llamada "Tasa Mínima Alternativa", una norma que, en general, implica impuestos más elevados.
- Se conceden desgravaciones fiscales y otros incentivos para las empresas o particulares que inviertan en energías renovables, como plantas solares o eólicas, producción de etanol celulósico, o en la compra de coches eléctricos o híbridos.
- Se otorgan exenciones fiscales para las empresas que inviertan en nuevos mercados, en investigación y desarrollo, así como a los pequeños comercios y restaurantes que inviertan en mejoras.
- Se da autoridad a la Comisión de Valores estadounidense para prohibir la práctica conocida como "mark to market", que permite a las entidades asignar a un bien el valor de mercado.
Estas medidas se unen a otras ya contenidas en el programa, como las siguientes:
-Los contribuyentes recibirán derechos de compra de acciones (warrants), con lo que se beneficiarán si las empresas que reciben la ayuda se recuperan.
-El Gobierno limitará los ingresos de los directivos de las compañías participantes en el programa. Los jefes de empresas en quiebra no podrán recibir beneficios multimillonarios cuando sean despedidos, los cuales se conocen en el argot financiero estadounidense como "paracaídas dorado". El Gobierno también elevará los impuestos a firmas que paguen a sus directivos por encima de 500.000 dólares al año.
-Se establecerá un consejo de supervisión del programa, que incluirá al presidente de la Reserva Federal, el de la Comisión del Mercado de Valores, el director de la Agencia Federal de Financiación de Viviendas y el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.
Bush felicitó a republicanos y demócratas
El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, felicitó a los líderes republicanos y demócratas del Senado por aprobar el plan de rescate para la economía del país, y trasladó la presión a la Cámara de Representantes para que también apoye la ley.
"Aplaudo al Senado por su fuerte voto de ambos partidos en favor del plan de rescate financiero", afirmó Bush a través de un comunicado.
Bush comenzó ya a presionar a la Cámara de Representantes para que apruebe presumiblemente el viernes el texto que apoyó el Senado. La Cámara ya rechazó el lunes una primera versión de la ley, que partió de una propuesta de la Casa Blanca.
"Con las mejoras que hizo el Senado, creo que los miembros de ambos partidos en la Cámara de Representantes pueden apoyar esta legislación", afirmó el presidente.
"El pueblo norteamericano espera, y nuestra economía lo demanda, que la Cámara apruebe esta buena ley esta semana y la envíe a mi mesa" para firmarla, agregó.