El presidente francés, Nicolas Sarkozy, inauguró una nueva temporada de reformas, convocando a sus ministros para delinear una serie de medidas que ayuden a enfrentar el descontento de la población por la desaceleración de la economía y la pérdida de poder adquisitivo.
Loss franceses están preocupados por la falta de resultados del Gobierno a la hora de impulsar el poder de compra de la población.
Los ministros desestimaron la posibilidad de una recesión luego de que la semana pasada se conoció que la economía francesa se contrajo un 0,3 por ciento en el segundo trimestre.
Sarkozy buscará destacar las iniciativas que apunten a solucionar la pérdida de poder adquisitivo, que según las encuestas es la mayor preocupación de los votantes.
Un proyecto aspira a alentar a las pequeñas y medianas empresas a presentar planes para compartir las ganancias con los empleados al introducir exenciones impositivas a esos esquemas. Pero los grupos de empleadores ya han dicho que un alza tributaria anunciada por separado iría contra esa medida.
También está en agenda un proyecto que apunta a incrementar los incentivos para que los desempleados regresen al trabajo al permitirles mantener algunos de las prestaciones estatales cuando consigan un empleo. Bajo el sistema actual, algunos desempleados son reacios a tomar un empleo porque temen quedar en peor situación que cuando recibían los beneficios estatales.