La última cumbre entre europeos y chinos tuvo lugar en noviembre de 2007 y se espera que, tras la fallida reunión prevista en Lyon (Francia) el año pasado, la cita de hoy sirva para reconducir la relación entre la UE y Pekín, especialmente en el ámbito económico.
Wen encabeza una nutrida delegación, que incluye a los ministros de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi; de Reforma y Desarrollo, Zhang Ping; de Ciencia y Tecnología, Wan Gang, y de Comercio, Chen Deming.
La delegación europea estará presidida por el presidente checo, Vaclav Klaus, e integrada por el jefe de la comisión, José Durao Barroso, y el secretario del Consejo Europeo, Javier Solana.
Ambas delegaciones cerrarán varios memorandos, entre ellos, uno de cooperación en temas de Ciencia y Tecnología, y otro de Energía para fomentar el desarrollo de las energías renovables.
También ocuparán un lugar importante en la agenda los asuntos internacionales y, en concreto, se abordará la situación en Pakistán, Afganistán, Tíbet, Birmania y Sri Lanka.
Pekín y Praga, que actualmente ostenta la presidencia comunitaria, abordarán también la cuestión del cambio climático, ya que China ocupa uno de los primeros puestos en cuanto a emisiones de CO2 y polución atmosférica.
Esta cumbre deberá allanar el camino para avanzar en el tema de las relaciones comerciales bilaterales, esencial en la relación entre ambas potencias.
La UE quiere tratar de compensar una balanza comercial fuertemente deficitaria para los europeos, ya que en 2008 se saldó con un superávit chino de 169.600 millones de euros.
El coloso asiático se ha convertido en el segundo socio comercial de la UE, después de Estados Unidos, pero la transacciones comerciales son claramente favorables para los chinos, de los que se importa electrónica, textil, productos manufacturados, materiales químicos y alimentos.
Se esperan algunas protestas pacíficas durante la cumbre, pues, entre otros, activistas del movimiento Fa-lun-kung y de Amnistía Internacional han convocado actos de oración y una cumbre paralela, respectivamente, para criticar la situación de los derechos humanos en China. EFE