El Parlamento francés ratificó este viernes el Tratado de Lisboa, tras una votación en el Senado que siguió a la de la Asamblea Nacional. Así, Francia se convierte en el quinto país europeo que rubrica el pacto europeo, luego de Hungría, Eslovenia, Malta y Rumania.
El proyecto de ley de ratificación fue aprobado por 265 votos contra 42. Todos los senadores de los partidos de la mayoría gubernamental de centro-derecha, con la excepción de un grupo de soberanistas, votaron a favor. Un gran número de senadores socialistas también aprobaron el proyecto y unos 20 votaron en contra, junto con los comunistas.
El Tratado de Lisboa, firmado en la capital portuguesa el 13 de diciembre por los 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE), reemplaza al difunto proyecto de la Constitución europea, rechazado por los franceses por casi el 55% de los votos en el referéndum del 29 de mayo de 2005.
El nuevo tratado ya no es más oficialmente una Constitución, abandona los símbolos de la Unión (himno, bandera, divisa) y la referencia al objetivo económico de tender a una "competencia libre y no falseada".
De todos modos, el nuevo tratado prevé modificaciones institucionales, como un Presidente del Consejo Europeo elegido para un mandato de dos años y medio renovable.
El Primer Ministro francés, Francois Fillon, celebró la luz verde del Parlamento a la ratificación del Tratado de Lisboa, que “consagra la vuelta de Francia al corazón de Europa”, a apenas cinco meses del inicio de su presidencia semestral de la Unión Europea (UE).
La ratificación francesa del pacto tiene un “significado político especial”, ya que Francia fue el primer país que rechazó el Tratado Constitucional, según afirmó el Presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.
“Al ser uno de los primeros Estados miembros en adoptar el Tratado de Lisboa, Francia confirma su voluntad de compromiso con el primer plano europeo”, subrayó el funcionario europeo.