Un mezcla de corrupción entre el sistema financiero y los políticos estadounidenses, la continua desregulación asociada a la ideología de que los mercados se autorregulan y una política monetaria demasiado expansiva, son la causa de que el mundo esté inmerso en la peor crisis de los últimos 80 años, según el Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, que consideró que el escenario de futuro más optimista es que, después de la caída libre de las economías, llegue un periodo de profunda recesión.
Stiglitz, ex presidente del Banco Mundial, participó en las Conferencias de Estoril.
En su intervención, consideró que una de las raíces de la actual crisis nace de "la corrupción al estilo estadounidense" que se instaló en Estados Unidos, y citó como ejemplo la elevada financiación que la industria financiera proporcionó para las campañas electorales de demócratas y republicanos a lo largo de los años.
Desde su punto de vista, ante las causas de la actual crisis, no se vislumbra un fin optimista a corto plazo. De hecho, el escenario más optimista que dibujó fue que tras "el fin de un período de caída libre en las economías, seguirá un período de recesión profunda", afirmó el Nobel.
El Nobel de Economía emitió fuertes críticas al sistema financiero occidental, y en particular al estadounidense. Stiglitz consideró que "intentaron quedarse con todo el beneficio del sistema productivo". "Es difícil clasificar la depravación moral de nuestro sistema financiero", afirmó.
Sin embargo, las críticas más duras fueron para el negocio montado alrededor de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos. Los bancos, dijo, "descubrieron que había dinero en la base de la pirámide social y decidieron ir allí y traerlo para la cima.Robaron a los más pobres de los más pobres".
Stiglitz no fue muy optimista sobre las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis. "Cuando de la reunión del G-20 sale la decisión de fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Foro de Estabilidad Financiera, que son instituciones que gestionaron mal las crisis de los años 90, no podemos tener mucha esperanza sobre la resolución actual de la crisis", afirmó.
Pero además de las medidas internacionales, el premio Nobel también realizó un balance negativo sobre los planes para combatir la crisis de Estados Unidos.
Por un lado, acusó a la Administración Obama de apostar por "mantener vivos bancos zombis", incentivando la creación de instituciones "todavía mayores" de las que ya existían. Por otro, consideró que los apoyos a la economía "llegaron demasiado tarde, fueron demasiado pequeños y mal diseñados".
Desde su punto de vista, para salir de esta crisis es necesario más inversión pública, más medidas de apoyo al mercado hipotecario y que la administración deje caer los bancos en vez de canalizar hacia ellos la mayor parte de los recursos presupuestarios.