Los conceptos de "equilibrio", "distribución equitativa de beneficios" e "integración" centraron la audiencia pública del Parlasur celebrada en la capital uruguaya en presencia de los directores de la usina --el paraguayo Carlos Mateo Balmelli y el brasileño Jorge Samek-- y legisladores de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Paraguay reiteró su aspiración a modificar el Tratado de Itaipú de 1973 para garantizar la libre circulación y disponibilidad de los recursos hidroeléctricos en las condiciones más convenientes, al tiempo que Brasil reclamó el cumplimiento del acuerdo preferencial vigente que prohíbe la venta de excedente energético a terceros.
Samek expuso sobre las inversiones realizadas y los dividendos generados por Itaipú, situada sobre el río Paraná en la frontera, que abastece 19% de la energía eléctrica consumida por Brasil y 95% de la requerida por Paraguay.
"La usina estará totalmente saldada en 2023 y se transformará en una verdadera casa de monedas para los dos países", aseveró.
De su lado Balmelli calificó de "digna y justa" la postura paraguaya en este diferendo. "No venimos a robar ni a pedir de rodillas, reclamamos lo que entendemos que nos corresponde (...) porque en Itaipú no hay paternalismo, sino dos socios con igualdad de derechos y obligaciones", dijo.
A su turno, el senador brasileño Aloizio Mercadante destacó que el excedente energético paraguayo que compra Brasil, equivale a 9% del total de la energía que consume su país, llamó a "fortalecer los proyectos sociales" y advirtió que no debe tratarse a Itaipú como una "empresa comercial".