Febriles, los mercados bursátiles seguían sumidos en pánico el viernes por la persistente inquietud financiera.
Las principales Bolsas europeas se desplomaban un 10% en las primeras operaciones de este viernes, tras el derrumbe registrado poco antes en las plazas asiáticas.
Allí, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio terminó la sesión con un muy fuerte retroceso, del 9,62%, su peor derrumbe porcentual en 21 años. El desplome llegó a alcanzar un 11,38% a primera hora de la mañana.
El problema de fondo persiste: el mercado interbancario sigue paralizado por los bancos ya no se prestan dinero entre sí, atenazados por la idea de nuevas quiebras.
El Banco de Japón puso este viernes 5,5 billones de yenes (40.000 millones de euros) a disposición de los bancos, su mayor inyección de liquidez en un mismo día desde el principio de la crisis financiera. El BCE había sacado al mercado 100.000 millones de dólares el jueves, el doble de la suma habitual.
Cada uno por su lado, los Gobiernos seguían intentando colmar las brechas del sistema bancario con el fin de evitar quiebras y reabrir el grifo del crédito.
Al mismo tiempo, los Estados seguían multiplicando las medidas susceptibles de tranquilizar a los ahorristas.
Holanda anunció que ponía a disposición del sector financiero 20.000 millones de euros y será garante de los ahorros de los 120.000 clientes holandeses de la entidad islandesa Icesave.
Irlanda amplió su garantía total de los depósitos bancarios a cinco entidades extranjeras muy implantadas en el país.
Los Gobiernos belga, francés y luxemburgués volvieron a acudir en ayuda del banco y aseguradora franco-belga Dexia, parcialmente nacionalizado la semana pasada, con su aval para que pueda conseguir préstamos en los mercados.
"Ciertas entidades financieras van a quebrar" en Estados Unidos a pesar de recientes medidas, advirtió Paulson.
Según The New York Times, Washington estudia ahora tomar partes de capital en "muchos bancos norteamericanos para intentar devolver la confianza en el sistema financiero".
La canciller alemana, Angela Merkel declaró, a propósito de eventuales nacionalizaciones bancarias, que "nada se puede excluir definitivamente".
Ante este desolador panorama, el índice Footsie 100 de la Bolsa de Londres abrió con pérdidas del 10,20%, cayendo por debajo de la barrera de los 4.000 puntos por primera vez desde la sesión del 3 de julio 2002.
La Bolsa de Fráncfort, principal plaza bursátil de la zona euro, retrocedía 10,56%, mientras la Bolsa de París perdía 9,68%.
Por su parte, el índice Ibex 35 de la Bolsa de Madrid caía 8,22% en las primeras operaciones tras la apertura.
Las bolsas de Asia también se desplomaban. El promedio Nikkei perdió un 9,37%, con pérdidas acumuladas en la semana del 20 por ciento.
La presentación de bancarrota de Yamato Life Insurance Co por la crisis de mercado sacudió a los inversores, que pensaban que el sector financiero asiático -especialmente el japonés- era relativamente estable comparado con Europa y Estados Unidos.
El índice MSCI de acciones asiáticas no japonesas perdía un 7 por ciento, tras tocar niveles mínimos desde enero del 2005, y en lo que va de la semana perdió un 21 por ciento.
El índice Hang Seng de Hong Kong caía un 8,33 por ciento. Las compañías listadas en el índice casi han perdido la mitad de su valor desde que comenzó el año.
Con los mercados bursátiles globales cayendo en picada, los inversores se han refugiado en los bonos del Tesoro estadounidense pese a la debilidad en los últimos días ante expectativas de una superabundancia de títulos por nuevas emisiones.
El bono a 10 años subió 6/32 en precio, llevando su rendimiento a 3,76 por ciento desde 3,78 por ciento.
La extrema volatilidad de lso mercados alimentó los rumores de que los principales bancos centrales tendrán que reducir aún más las tasas de interés. También había reportes de que el Tesoro de Estados Unidos estaba bajo una intensa presión para inyectar fondos directamente en los bancos comerciales.
"Resalta la enormidad del asunto y el problema que enfrenta el G7", dijo Adam Carr, economista de la correduría ICAP en Sidney.
"Dada la muda respuesta en mercados, ciertamente pienso que se vienen más recortes de tasas, tan ineficaces como están probando ser. Esperemos que también el G7 proponga una buena dosis de medicina fiscal para la economía real", agregó.
El euro retrocedió a un mínimo de 3 años, a 132,80 yenes, antes de recortar pérdidas a 133,88 yenes. El dólar tocó un mínimo de seis meses a 97,91 yenes antes de recuperarse y negociarse a 99,55 yenes.
Los futuros del petróleo cayeron más de un 5 por ciento, a mínimos de un año a 82,10 dólares por barril, ante temores de que la creciente crisis financiera disminuirá la demanda de combustible en países como China.