El grupo estadounidense de productos de consumo Johnson & Johnson (J&J) presentó de forma voluntaria un comunicado al Departamento de Justicia norteamericano y al regulador del mercado (SEC, Securities and Exchange Commission) en el que reconoce 'pagos inapropiados' en dos filiales internacionales.
Según revela la empresa, estos supuestos pagos irregulares en el extranjero se produjeron en 'dos países con pequeños mercados' y estuvieron relacionados con la venta de aparatos médicos.
La compañía asegura en el comunicado que estas prácticas son contrarias a la política de la empresa y que serán investigadas al amparo del Acta sobre Prácticas Corruptas en el Extranjero. J&J dice que 'suministrará información adicional' a los organismos reguladores y que 'colaborará' con la investigación.
Hasta el momento se desconoce el alcance de este escándalo, pero ya que se haya hecho público derivó a que el presidente mundial de la división de aparatos médicos y de diagnóstico de la compañía, Michael J. Dormer, haya sido apartado de su cargo de forma inmediata.
Dormer trabajó para Johnson & Johnson por 25 años, empezando en 1976 como product manager en Inglaterra y fue alternando en los puestos de trabajo, como ventas y marketing.
En una carta remitida a la compañía , Dormer alude al hallazgo de estas irregularidades por parte de la propia empresa y asegura que él tiene 'la responsabilidad última' en virtud de su posición de jefe de las filiales implicadas.
J&J tiene más de 200 compañias operadoras alededor del mundo y emplea a más de 122.000 personas.
La división de aparatos médicos ingresó el año pasado más de 20.200 millones de dólares, lo que supone casi el 40% del total de la facturación de la compañía.
(Con información de BusinessWeek.com)