Para Hu Jintao, este desafío sera una prueba a la capacidad del gobierno chino para gobernar, como remarcó ante los dirigentes del Partido Comunista.
Según las expectativas, China crecería un 9% este año, una cifra bastante menor al 11,9% registrado en el año 2007.
Sin embargo, los dirigentes chinos temen que el crecimiento caiga aun más si aumenta el desempleo. Las empresas exportadoras están en la mira, ya que muchas de esas fabricas estarían cerrando debido al derrumbe de la demanda mundial.
En sus declaraciones ante la dirigencia del Partido Comunista, Hu señaló: "La demanda externa ciertamente se ha debilitado y la ventaja competitiva tradicional de China se ha debilitado gradualmente", y agregó "El que podamos convertir las presiones en una fuerza de impulso y los retos podamos convertirlos en oportunidades, serán ciertamente una prueba a nuestra capacidad de controlar una situación compleja, y también será una prueba a nuestra capacidad de gobierno como partido".
En esa misma declaración, el máximo dirigente chino exigió un mayor esfuerzo por parte de los funcionarios del partido, con el fin de apresurar las reformas a su modelo de crecimiento económico para alcanzar un desarrollo sustentable. Hu señaló que se necesitarán mayores esfuerzos para utilizar los recursos de manera más eficiente, elevar el nivel de vida de los trabajadores y desarrollar las áreas rurales y urbanas.