Los países europeos donde General Motors (GM) tiene fábricas de Opel decidieron coordinar su respuesta al plan de reestructuración del fabricante automovilístico estadounidense y dejar de negociar individualmente ayudas públicas.
Varios países europeos, como Bélgica, España y Gran Bretaña, habían criticado a Alemania por actuar sola y tratar de salvar los empleos alemanes mediante ayudas públicas cuando General Motors se disponía a vender Opel al grupo canadiense Magna, antes de decidir finalmente que se la quedaba.
"Es esencial evitar una carrera de subvenciones entre los Estados miembros", advirtió la Comisión en un comunicado.
Por ahora, el fabricante estadounidense ha indicado que quiere suprimir entre 9.000 y 10.000 de los 50.000 empleos que tiene en Europa.