La cadena de ropa estadounidense Gap, compañía que se dice comprometida a no utilizar el trabajo infantil, es acusada de utilizar a niños en la confección de sus mercancías en un taller de la India.
Una investigación del diario británico The Observer, citada por diversas agencias, descubrió que en un taller del barrio de Shahpur Jat, en Nueva Delhi trabajan niños de tan solo 10 años en la elaboración de ropa infantil perteneciente a la marca Gap y destinada al mercado estadounidense.
Los niños, que laboran en ese taller confeccionaban camisas de la gama infantil de Gap Kid que serían vendidas en la temporada de Navidad, se quejaron de largas jornadas laborales por las que no reciben algún tipo de salario y de amenazas y golpes por parte de sus superiores.
Uno de los niños entrevistados explicó al periodista del Observer que él había sido vendido a una fábrica por su propia familia y ha estado trabajando durante cuatro meses sin recibir salario, agregó que no puede dejar el empleo hasta que no recupere el dinero que su familia recibió por él.
Al enterarse de los hechos la marca Gap reaccionó y aseguró que el problema se limita a uno de sus abastecedores que violó el acuerdo de no utilizar niños en la elaboración de sus productos.
"En Gap creemos firmemente que bajo ninguna condición es aceptable que haya niños confeccionando o trabajando", dijo la compañía en un comunicado, en el que también destacó que realizará una investigación a fondo para deslindar responsabilidades.
La marca de ropa estadounidense también anunció que retirará del mercado internacional la prenda infantil que fue confeccionada en el taller de la India donde se utilizó el trabajo de niños entre 10 y 12 años. Así, la camisa no saldrá a la venta en ninguna de sus 3,000 tiendas en el mundo, y serán destruidas.
Hace tres años, en 2004, Gap hizo una auditoría sobre la fabricación de su ropa que sacó a la luz casos de trabajos forzosos, explotación infantil, salarios inferiores al mínimo legal y castigos corporales. Tras esa auditoría, el grupo rescindió sus contratos con 136 proveedores responsables de estos abusos, según publica The Observer