El parlamento francés aprobó ayer una ley que relaja las restricciones a la horas laborables en domingo, tras una cerrada votación en el Senado en donde algunos miembros del partido gobernante votaron contra la medida.
La votación en el Senado puso punto final a la medida que ha enfrentado fuertes críticas de la oposición de izquierda y causó malestar aun en las filas de la centro-derecha.
Tras la votación, el grupo parlamentario socialista anunció que presentaría una apelación en el tribunal constitucional. La medida fue aprobada la semana pasada en la cámara baja del Parlamento y la Asamblea Nacional.
El Senado aprobó la ley con 165 votos a favor y 159 en contra, con muchos miembros de centro-derecha en desacuerdo.
La nueva ley permite a los minoristas abrir los domingos en áreas definidas como de alta importancia turística, pero los trabajadores sólo podrán trabajar de modo voluntario y recibiendo el doble de salario por horas extras.
También deja a las tiendas en zonas turísticas seguir abiertas, extiende el horario a las tiendas y permitirá la creación de zonas especiales con comercio ampliado los domingos en París, las ciudades sureñas de Marsella y Aix-en-Provence, y la norteña Lille.
El Gobierno dice que las nuevas horas laborales aumentarán el gasto del consumidor, uno de los pilares de la economía francesa, dando a los compradores más opciones.