La Reserva Federal (Fed) estadounidense inicia hoy una reunión de dos días, bajo la atenta mirada de los mercados, que esperan ansiosamente una nueva reducción de las tasas de interés, en un contexto de incertidumbre económica.
El banco central estadounidense ya redujo en medio punto su tasa, para llevarla a 4,75%, en su reunión de setiembre pasado. La decisión había sorprendido a los mercados, que apostaban a un descenso de un cuarto de punto solamente, pero la Fed afirmó que había resuelto reaccionar rápidamente para impedir todo riesgo de contagio al resto de la economía, de la crisis financiera que había estallado durante el verano boreal.
"La Fed reducirá sus tasas en 0,25 punto para contener la desaceleración de la economía y compensar parcialmente el ajuste general del crédito registrado en los últimos meses", estiman analistas de Global Insight.
Justo antes de su reunión, la Fed habrá recibido los datos de crecimiento del tercer trimestre, que deberían ser bastante buenos.Pero se trata de una cifra engañosa, advierten los analistas.
Lo que más teme la Fed, opinan analistas, es que la recesión inmobiliaria contamine al resto de la economía por efecto dominó. Bajando el costo del dinero, el banco central impulsa el consumo, que es el principal motor de la economía estadounidense.
Además, los mercados ya prácticamente internalizaron la idea de una flexibilización monetaria. Una mala sorpresa podría desestabilizarlos, en momentos en que buscan recuperarse de la crisis del verano.
"No beneficiaría a la Fed ir contra esas expectativas", subrayó Stephen Gallagher del banco Societe Generale en Nueva York.