Pocas horas después del anuncio de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Corea del Sur, anunciado por ambos países como un éxito obtenido a contrarreloj, el Senador Max Baucus, que preside el Comité de Finanzas del Senado, dijo que los negociadores fracasaron en asegurar el acceso de las exportaciones cárnicas estadounidenses al mercado asiático.
"Este es un resultado totalmente inaceptable." dijo el Senador de Montana en un comunicado, y agregó: “No permitiré que sea aprobado en el Senado, a menos que y hasta que Corea del Sur levante de forma completa su prohibición sobre la carne estadounidense."
La línea dura sostenida por Baucus y otros miembros del Congreso puede complicar el acuerdo, que los funcionarios concluyeron el domingo tras una maratoniana ronda de negociaciones en Seúl.
A juicio de Baucus, Corea del Sur debe abrir sus mercados a todas las exportaciones de carne, incluyendo la carne de animales de cualquier edad, tanto con huesos como sin huesos. No es la primera vez que el Senador se muestra crítico con las autoridades coreanas, que desde que 2003 trabó el ingreso de productos cárnicos provenientes de los Estados Unidos por cuestiones sanitarias, en particular, por el riesgo al contagio del mal de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, conocido como el mal de la vaca loca.
Ese enfrentamiento no fue formalmente parte de la agenda de negociación, pero se convirtió en una prueba decisiva para el respaldo del sector agrícola estadounidense para el acuerdo.
La industria está ansiosa por ver una reanudación total del comercio de carne con Corea del Sur, el tercer mayor consumidor del producto estadounidense hasta que en el 2003 fue descubierto en Estados Unidos el mal de la vaca loca.
La Portavoz de la Casa Blanca Dana Perino fue optimista acerca de las posibilidades de un acuerdo, aún en el marco de un Congreso controlado por el Partido Demócrata, que ha sido escéptico acerca de la agenda comercial de la Administración Bush.
"Somos optimistas, siempre es difícil aprobar una legislación comercial en el Congreso. Pero debido a que Estados Unidos se beneficia de las oportunidades comerciales, y creemos eso, al final del día la gente lo reconocerá," dijo.
Los negociadores se apuraron con el objetivo de que el acuerdo pueda ser votado bajo el actual poder de negociación comercial del Presidente, que expira a finales de junio.