Cuba advirtió sobre los efectos que tendrá la crisis financiera internacional debido al deterioro de los términos de intercambio, la contracción del crédito y la caída de la demanda.
En una intervención ante el Consejo General de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Ministro consejero de la misión de Cuba en Ginebra, Jorge Ferrer, expuso que ante ese panorama las economías de los países desarrollados entrarán en recesión.
Ferrer argumentó que la crisis es resultado de los efectos combinados de la liberalización, privatización y la desregulación de los mercados financieros e inmobiliarios, con el desmonte de políticas utilizadas tras la depresión de finales de la década del '30. Pero es también resultado de la especulación desconectada de la producción y el comercio real de bienes y servicios que, como casino de juegos, creó una inmensa burbuja de valores y ganancias artificiales superior varias veces a la economía real global, según detalló Ferrer.
El delegado cubano subrayó que su país recibe con beneplácito la reanudación del proceso multilateral planteada por el Director General de la OMC, Pascal Lamy. “Los formatos de pequeños grupos como el G-4, G-6 y G-7 han fracasado todos y la razón es que estos carecen de la representatividad de la mayoría de los miembros y de los países en desarrollo más vulnerables”, señaló.
A su vez, indicó que el diagnóstico del titular de la OMC es lamentablemente acertado en el sentido de que las múltiples crisis (Ferrer mencionó a la financiera, alimentaria y climática) se superponen, lo que hace pensar en severas consecuencias alrededor del mundo.
Según el último informe de la FAO (la dependencia de la ONU que versa sobre los alimentos y la agricultura), los volúmenes de ayuda alimentaria alcanzaron los niveles más bajos de los últimos 40 años, mientras el número de necesitados aumenta por los precios de los alimentos y las turbulencias financieras, destacó el cubano.
Finalmente, Ferrer citó al Héroe Nacional de Cuba, José Martí: “Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra manda, el pueblo que vende sirve; hay que equilibrar el comercio para asegurar la libertad; el pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse vende a más de uno”. “El influjo excesivo de un país en el comercio de otro se convierte en influjo político”.