Una huelga general en Grecia provocaba corridas y tensión este martes, luego de que la coalición gobernante cedió a las exigencias del FMI y la UE de reducir empleos público, lo que significará la eliminación de 15.000 puestos de trabajo, poco después de haber postergado las negociaciones en búsqueda de un plan de austeridad.
En este contexto, miles de manifestantes salieron a las calles para dar a conocer su falta de confianza en las negociaciones del gobierno de Papademos. Ante esta situación, las fuerzas de seguridad salieron a las calles para calmar las aguas e intenta evitar incidentes, por lo que ya se registraron los primeros cruces.
El principal sindicato de trabajadores del sector privado, GSEE, denunció las demandas de la troika como un "chantaje" que condena a Grecia a "la pobreza".
Las nuevas medidas de austeridad "privarán de recursos a los servicios públicos", especialmente la sanidad y la educación, e "intensificarán el círculo vicioso de la recesión", criticó ADEDY, la principal unión de funcionarios del país.
Las escuelas, los ministerios y los hospitales funcionan parcialmente. En Atenas, el metro comenzó a circular a las 8h GMT y los autobuses, una hora antes. Los barcos, debido a la huelga de los marinos, permanecerán anclados durante 24 horas, mientras que los trenes suburbanos y los ferrocarriles tampoco funcionarán durante todo el martes.
En cambio, no se han previsto anulaciones en el transporte aéreo, pues los controladores aéreos no participan en la huelga. Los sindicatos protestan contra el proyecto de reducción del salario mínimo, y los cortes en las jubilaciones complementarias exigidos al país a cambio de un préstamo internacional de 130.000 millones de euros decidido en octubre en Bruselas.
El lunes al anochecer, el primer ministro, Lucas Papademos, tuvo una nueva reunión con las delegaciones de la troika -BCE, UE y FMI- para tratar de renegociar las medidas de rigor, que provocan la cólera de los partidos de la coalición gubernamental y de los sindicatos.
Es que Grecia tiene sólo unas horas para llegar a un acuerdo con acreedores impacientes y líderes políticos reticentes sobre un plan de rescate de 130.000 millones de euros antes de que el país se vea empujado a una caótica suspensión de pagos.
Atenas ha discutido infructuosamente con acreedores y tenedores de bonos privados durante meses sobre el paquete de rescate y sobre un plan de canje de bonos, colocándose peligrosamente cerca a la bancarrota a medida que se acerca el vencimiento de 14.500 millones de euros en deuda a mediados de marzo.
Las negociaciones se han visto frenadas principalmente por preocupaciones de que el plan de rescate no sea suficiente para llevar la deuda de Grecia de vuelta a un nivel sostenible y preocupaciones de que Atenas carezca de la voluntad o de la capacidad de aprobar reformas exigidas a cambio de la ayuda.
En una aparente advertencia a líderes políticos griegos que se oponen a reformas clave, el ministro de Finanzas dijo que la paciencia de socios europeos y del Fondo Monetario Internacional, que financiarán el rescate de Grecia, se estaba acabando.
"Hay mucha impaciencia y gran presión no sólo de parte de las tres instituciones que conforman la troika, sino también de estados miembros de la zona euro", declaró Venizelos a la prensa tras una teleconferencia que calificó de "muy difícil" con sus homólogos de la zona euro.
"El momento es muy crucial. Todo debería concluir mañana por la noche. Estamos al filo de la navaja", agregó.
Atenas avanzó al acordar un plan para recapitalizar bancos griegos y detalles sobre privatizaciones, añadió el ministro. Un banquero dijo a Reuters que la recapitalización tendría lugar principalmente a través de acciones comunes con derecho a voto restringido.
Sin embargo, aún quedan por resolver asuntos relacionados con salarios y recortes de gastos y Venizelos advirtió que cada vez hay más en juego a medida que se acaba el tiempo para lograr un acuerdo.