Los fabricantes de automóviles estadounidense Chrysler e italiano Fiat llegaron a un acuerdo final para formar una alianza pocas horas después de que la Casa Blanca condicionase la concesión de más ayudas a la firma de un acuerdo definitivo.
El presidente de Chrysler, Bob Nardelli, dijo a través de un comunicado que "Chrysler, Fiat y Cerberus han alcanzado un acuerdo sobre el marco de la alianza global, apoyado por el Departamento del Tesoro".
La Casa Blanca amenazó a Chrysler, propiedad del fondo privado Cerberus Capital, con no recibir un dólar más en ayudas si en 30 días no cerraba un acuerdo con Fiat, pues la Administración Obama considera que la firma no es viable por si sola.
En caso de fracasar la unión, Obama advirtió que la única opción era la quiebra, "el método más rápido para la reestructuración" y "una herramienta legal para acabar con las deudas".