El Gobierno británico afirmó hoy que la huelga convocada por el personal de cabina de British Airways (BA) durante siete días de marzo, en protesta contra el recorte de salarios y el cambio en las condiciones laborales propuestos por la la dirección, pone en peligro el futuro de la aerolínea.
En declaraciones a la BBC, el ministro de Transporte, el laborista Andrew Adonis, pidió a Unite, el sindicato que representa a estos trabajadores -que votaron mayoritariamente en favor de los paros-, que vuelva a la mesa de negociación con British Airways.
"El impacto que esto tendrá no sólo será profundamente perjudicial para los pasajeros, sino que amenaza la misma existencia de British Airways", manifestó el ministro.
Unite convocó siete jornadas de huelga, entre el 20 y el 22 de marzo, y entre el 27 y el 30 de marzo, después de que fracasaran las negociaciones entre la dirección de la empresa y los representantes sindicales para acordar un plan de reducción de costos.
Sus directivos proponen eliminar 1.200 puestos de trabajo, reducir la dotación del personal de cabina en los viajes de larga distancia y congelar los sueldos de la plantilla durante al menos dos años, entre otras medidas, para acabar con la deuda de BA
El presidente de la aerolínea, Willie Walsh, acusó al sindicato de "intentar romper la compañía" y aseguró que la dirección hará lo posible para conseguir que operen el máximo número de vuelos durante esos días, con la ayuda de voluntarios -incluidos pilotos- y el arrendamiento a otras aerolíneas de sus aviones y sus tripulaciones.
BA anunció la suspensión de la venta de billetes para los días de los paros y afirmó que, a la espera de dar a conocer un listado con los vuelos que serán cancelados, los pasajeros afectados pueden cancelar su reserva o cambiarla para otras fechas sin recargo.
.