Aunque los reclamos de los gremios rurales y de los federados no son exactamente los mismos, acordaron basar la protesta en los puntos que sí tienen en común. Uno de ellos es el precio tope al trigo.
"El Gobierno interviene en los mercados pero no con medidas virtuosas, como recrear la Junta de Granos, sino fijando el precio a los productores para transferir rentabilidad a los exportadores", explicó el Presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi.
El otro reclamo común es la necesidad de una política de apoyo a la producción porcina. Este tema aceleró la convergencia entre ambas entidades luego de un año de desencuentros, que acabó cuando se celebró una asamblea en el sur de Santa Fe con 800 productores del sector y en la que participaron todas las organizaciones.
Respecto de las medidas tomadas por el Gobierno, la Ministra de Economía argentina Felisa Miceli, aseguró ayer que se trata de una medida tomada por los dirigentes y apeló a "los productores que trabajan todos los días y cuyas rentabilidades son las mejores en los últimos años" a garantizar que "no falte carne en la mesa de los argentinos".
Miceli anunció la prórroga por 180 días del régimen de exportación de carne vacuna y la baja del peso del faenamiento de terneros de 280 a 240 kilogramos, con la intención de aumentar la oferta del producto.
Posición tomada
Si bien las negociaciones entre la conducción de ambas entidades para acordar una medida de protesta se aceleró luego de que se incrementara la intervención oficial en los mercados de trigo, donde fijó un precio de referencia que según el sector productor transfiere grandes recursos a los exportadores, y de carne, donde restringió la oferta en el mercado de Liniers, la decisión se aceleró en un largo encuentro que mantuvieron ayer por la mañana Buzzi y Mario Llambías, su par de la CRA.
En el caso de los ruralistas, el Consejo Directivo de la CRA aprobó ayer la convocatoria a un paro comercial desde el domingo 3 hasta el lunes 11, que consistirá en no comercializar granos ni enviar hacienda a los mercados concentradores. El cese de actividades no incluirá a la lechería, por ser un producto perecedero, al tiempo que los dirigentes del sector aclararon que no debería provocar un desabastecimiento de carne porque los frigoríficos tienen existencias.
Llambías explicó que la determinación de impulsar una medida de fuerza se tomó "por no haber recibido respuestas adecuadas para asegurar la política del sector a mediano y largo plazo".
"Llevamos tres años de relación con el Gobierno, tratamos de no confrontar porque compartimos algunas medidas, pero si la nueva política del Presidente es ir a tocar la campanilla a Wall Street, ese no es nuestro modelo", subrayó Buzzi.
En tanto, aún no definieron si se adhieren a la medida Coninagro y la Sociedad Rural Argentina, como así también el Frente Agropecuario Nacional (FA), entidades decididas a no iniciar la protesta e intentar un acercamiento con el Gobierno.
Antecedentes
Los ruralistas realizaron en julio el primer paro agropecuario contra el actual Gobierno, mientras que pocas semanas después los federados rompieron su alineamiento con la Administración al lanzar una seguidilla de movilizaciones y asambleas. También durante el Congreso anual de la entidad, Buzzi castigó duramente a la Ministra Miceli.
Tras el duro enfrentamiento que se produjo como consecuencia de la decisión de cerrar las exportaciones de carne a principios de año, el Gobierno había lanzado en los últimos meses algunas señales de diálogo con el sector. Primero con la reapertura parcial de las ventas al exterior de ese producto, luego con la rebaja de las retenciones a los lácteos y el lanzamiento del plan ganadero.
Pero la disparada de los precios de los commodities, como el trigo y el maíz, más la obsesión por cerrar el año con una inflación menor a un dígito, llevaron al Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a profundizar la intervención en estos mercados.