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En Argentina, los precios de los alimentos, del equipamiento y el mantenimiento del hogar, de los autos y del combustible impulsaron el mes pasado un alza de la inflación del 0,8%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Sin embargo, analistas consideran que el organismo ha "pulido" los aumentos de alimentos y ropa para rebajar el índice de precios al consumidor (IPC) y adecuarlo de facto al concepto de inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta la volatilidad por factores estacionales. Por eso, calculan que en realidad el indicador debería haber subido más del 1 por ciento. Según el Indec, en los primeros nueve meses del año la inflación acumuló un alza del 5,8 por ciento.
De los 0,8 puntos que calculó el Indec en septiembre, 0,27 provienen del rubro alimentos y bebidas; 0,14, del transporte, y 0,11, de equipamiento y mantenimiento del hogar. Los sectores que más aumentos registraron fueron el del hogar (1,8%), el de transporte (1%) y el de otros bienes y servicios (1,1%), que incluye artículos de tocador y belleza y servicios para el cuidado personal, como la peluquería. Entre los que menos se encarecieron figuran la indumentaria (0,2%), la educación (0,5%), el esparcimiento (0,6%) y los gastos para la salud (0,6%). Los alimentos y bebidas, con fuerte peso en la canasta de consumo sobre la que se basa el IPC, subieron sólo el 0,7%, según el instituto.
"El Indec está intentando que el índice no se vaya del 8,6 u 8,7 por ciento en 2007", observa Osvaldo Cado, de la consultora Prefinex. "El índice refleja poco los aumentos estacionales. El Gobierno argumenta que si suben los tomates, la gente compra otra cosa. En cambio, se ve que suben los precios de sectores atomizados, en los que no puede haber controles, y en bienes de consumo de la clase media, cuya demanda aumenta por los aumentos de salario", observó Cado.
Antes de que Moreno promoviera la medición de la inflación núcleo, el Indec ya lo hacía. En septiembre del año pasado, cuando la inflación fue del 0,9%, la core inflation fue del 0,5% y los valores estacionales variaron 4,1%. El mes último, en cambio, la inflación núcleo ascendió al 0,9% y los estacionales, sólo el 0,2%. El Indec aclaró ayer que "el IPC no es un índice de costo de vida", el cual "busca reflejar los cambios en el monto de gastos que un consumidor promedio destina para mantener constante su nivel de satisfacción, utilidad o nivel de vida".
Según el Indec, entre los subrubros de alimentos subieron los lácteos (1,3%), las frutas (1,4%), el azúcar (1,7%), las comidas listas para llevar -el delivery y la rotisería- (3,1%) y los valores de restaurantes y bares (1,5%). En cambio, se abarataron el 1,7% las verduras respecto del fuerte ascenso de agosto y tras el acuerdo del Gobierno con los productores de papa y los supermercados para venderla a $ 1,40 por kilo.
El Indec reconoció que el tomate redondo fue el producto que más se encareció en el IPC, un 49,4%, pero dice que su precio llegó a sólo $ 3,99 por kilo. La canasta básica alimentaria se encareció el 0,7 por ciento.
Entre los subrubros con variaciones fuertes figuran el alquiler de la vivienda (1,7%), muebles (3,1%), textiles para el hogar (3,1%), servicios para el hogar (1,9%), autos (1,7%) y su funcionamiento (1,5%), artículos para deporte (1,5%) y textos y útiles escolares (2,5 por ciento).
Ricardo Delgado, de Ecolatina, consideró que el IPC subió en realidad el 1,9% porque se "subestimó" el alza de alimentos, indumentaria (por el inicio de la temporada primavera-verano) y educación ("subieron las cuotas de colegios privados"). Atribuyó el encarecimiento de la comida a subas estacionales, el alza de las cotizaciones internacionales de materias primas (como el trigo, que hace encarecer el pan o la pasta) y "una demanda sobreestimulada ante una oferta sin estímulo".
Para Juan Massot, de la Universidad del Salvador, "el IPC es el huérfano maldito que mataron el Gobierno, la oposición y los tecnócratas". Massot considera que detrás de este debate se esconde una "enfermedad social, que es la puja por la distribución del ingreso, porque el IPC fue creado como un método para ayudar a la clase obrera a cuantificar la suba de precios".
Otros dos índices ahora bajo sospecha son el de precios mayoristas, que subió 0,9% en septiembre, y el de costos de la construcción, que se elevó 1,1 por ciento.
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