La situación que vive en estos momentos un gigante como Boca Juniors, con un desorden dentro del vestuario inmerso en una mala situación futbolística, siempre tiene un primer fusible que es el entrenador. Por ello, los rumores indican que Carlos Ischia tiene un pie afuera de la institución de La Ribera.
El director técnico tiene contrato hasta fines de diciembre y las condiciones actuales no son las mejores para su continuidad luego de la conflictiva salida del equipo titular del arquero Mauricio Caranta y el durísimo cruce de declaraciones entre Juan Román Riquelme y Julio César Cáceres.
Con la mirada puesta en el próximo clásico ante su histórico rival, River Plate, el conflicto estalló dentro del plantel y se dejaron salir a la luz muchos pensamientos internos que normalmente quedan dentro de las cuatro paredes de los vestuarios.
Luego de esta convulsionada semana en el “mundo Boca”, Ischia ha quedado debilitado ante los hinchas y los dirigentes, que ya le estaría buscando reemplazante para el 2009. "Vamos a evaluar su trabajo a fin de año. Ojalá que este proyecto termine lo mejor posible", dijo ayer Pedro Pompilio, presidente `xeneize'.
Entre los nombres que se escuchan por los pasillos de Casa Amarilla emergen Carlos Bianchi, siempre candidato por su pasado multicampeón, Diego Cagna, un símbolo de la última década y de gran campaña con Tigre, y Alfio Basile, que sigue al frente del seleccionado argentino pero está en el ojo de la tormenta por el pobre nivel del combinado “albiceleste”.
En nueve meses al frente del plantel profesional, Ischia hizo jugar por momentos muy bien, pero la ausencia del logro de un título importante (sólo ganó la Recopa Sudamericana) es otro de los puntos negativos durante su gestión. Además en el segundo semestre, el objetivo era el Torneo Apertura y hoy está a ocho puntos del líder San Lorenzo.
La crisis en Boca ya está abierta tras los malos resultados y los conflictos en el vestuario, por eso todas las miradas puestas en Carlos Ischia, un entrenador que perdió su plafón con los dirigentes. Los altercados de esta semana parecen haberse cobrado la primera víctima.