“La esperanza es lo último que se pierde”, es la frase cabecera de todo optimista y en Boca la utilizaron hasta último momento para aferrarse al anhelo de contar con los servicios de Juan Román Riquelme. Sin embargo, la novela concluyó con un final amargo para los hinchas “xeneizes” y para el propio Román. El jugador y el Villarreal de España no se pusieron de acuerdo en la forma de repartirse el dinero que ofreció Boca y la operación quedó finalmente truncada.
El club que preside Mauricio Macri acercó una propuesta de cinco millones de dólares más el 20 por ciento de una futura venta de Ever Banega o Rodrigo Palacio. Sin embargo, el club español y el mediocampista no se pusieron de acuerdo en la distribución.
En Boca se habían ilusionado con el regreso del talentoso Román luego de que Villarreal no pudiera acordar el pase con el Atlético Madrid. A partir de allí se tejieron miles de conjeturas. No obstante, Macri trató siempre de ser cauteloso. El mercado de pases en Europa cerró el viernes, al igual que la prórroga que le dio la AFA a Boca para seguir negociando.
El nuevo plazo para ambos clubes finalizó ayer y Román quedará “colgado” hasta diciembre, cuando pueda volver a ser transferido. En el Villarreal no lo quieren y la relación entre las partes parece estar completamente rota, sin chances de reconciliación. Sin embargo, el contrato del jugador exige que esté presente en el banco de suplentes en “al menos en el 25 por ciento de los partidos de esta temporada, porque de lo contrario, el podría exigir quedar libre”.
¿Cuál será su futuro? El chileno Manuel Pellegrini ya manifestó que Riquelme se entrenará con el plantel, como cualquier jugador del club. Y habrá que esperar para saber si el seleccionador nacional Alfio Basile lo convocará para disputar los partidos por las Eliminatorias, que comenzarán en octubre.