River Plate encontró un poco de aire fresco entre tanta adversidad luego de la eliminación de la Copa Libertadores frente a San Lorenzo, al vencer 4 a 2 a Gimnasia y Esgrima La Plata como local. Con este triunfo, el conjunto dirigido por Simeone alcanzó la punta del Torneo Clausura junto a Estudiantes y ambos esperan el desenlace de la jornada 14 para ver si se suma arriba el “Ciclón” de Ramón Díaz, que más tarde enfrenta a Independiente.
Desde el comienzo del partido comenzó a suceder lo que todos preveían, es decir, un River muy nervioso y un Gimnasia y Esgrima La Plata aprovechándose de esta situación. Por eso, a nadie le sorprendió que a los tres minutos tuviera el equipo platense la apertura del marcador, pero el chileno Luís Quinteros definió mal cuando quiso pasar la pelota por sobre el cuerpo de Juan Pablo Carrizo.
Hasta ese momento la gente intentó disimular su fastidio por lo sucedido con el equipo en los últimos tiempos alentando al equipo, pero esa situación de gol provocó que ya se perdiera totalmente la paciencia.
Todo el ambiente del estadio Monumental agrandó a los dirigidos por Guillermo Sanguinetti, que de a poco fue generando situaciones de gol como para abrir el marcador, como la que tuvo Diego Villar a los 22 minutos con un cabezazo que pegó en el palo defendido por Carrizo.
Con el correr de los minutos el ambiente fue poniéndose cada vez más espeso para los dirigidos por Simeone y más cuando Ignacio Piatti marcó el primer gol del partido, luego de aprovechar un buen pase de Federico Domínguez, dejando en el camino en el mano a mano a Carrizo.
A partir de la ventaja visitante, el “millonario” se desmoronó totalmente y el “Lobo” tuvo varias chances para aumentar el marcador, cuando en una misma jugada Neira y Domínguez después estrellando la pelota en el travesaño con dos sendos cabezazos, pero la mala fortuna le impidió al elenco platense ponerse 2-0.
El conjunto local no podía reaccionar y los insultos de la gente ataban aún más a los jugadores, pero cuando no lo merecía apareció Matías Abelairas, a los 37 minutos, para con un remate desde fuera del área poner el empate en uno.
Pese a la igualdad la tensión en el Monumental seguía diciendo presente y más cuando cerca del final de la primera etapa apareció Neira para marcar el 2-1 con un remate bajo al primer palo que descuidó Carrizo.
En el segundo tiempo todo cambió. Esta vez las modificaciones realizadas por Simeone dieron resultado, porque el ingreso de Ariel Ortega por un inexpresivo Augusto Fernández le dio al equipo más vértigo y precisión en ataque y el de Oscar Ahumada más presencia en el mediocampo.
Y Gimnasia, que tenía en sus manos la posibilidad de ganarle a River en el Monumental, justo una semana antes del clásico ante Estudiantes, pasó a perder el partido en un abrir y cerrar de ojos.
Primero los locales llegaron al empate luego de una buena jugada colectiva que cerró Buonanotte marcando su gol sin oposición, estando casi debajo del arco y después apareció otra vez Abelairas, para con un fuerte remate poner a River 3 a 2.
La ventaja en el marcador le dio tranquilidad a River, y a su gente, pasando a manejar desde ese momento el partido, dominando a voluntad por momentos a Gimnasia, teniendo chances para aumentar el marcador, como una clara que desperdició Sebastián Abreu, quien no le acertó al arco después de quedar mano a mano con el arquero.
La figura de la cancha, Ortega, clave en la levantada “millonaria”, marcó el cuarto gol luego de que le sirviera el tanto Buonanotte, tras desbordar a todo Gimnasia por la punta izquierda.
El final sirvió para que los hinchas dejaran de insultar a los jugadores y se acordaran de la dirigencia que encabeza José María Aguilar, aunque la goleada y la punta del campeonato todavía no pueden cerrar la herida de lo sucedido el jueves pasado con San Lorenzo.