Devaluado o no devaluado, con crisis institucional o sin ella, un clásico entre Boca y River es un Superclásico. Mañana por la tarde los dos equipos tendrán mucho para jugarse en una temporada que los tiene entre los peores de la tabla que lidera Independiente. Ganar si o si es el objetivo de ambos.
Boca llega como local, pero con siete partidos al hilo sin ganar. buscará asi impedir que River logre su primera victoria en cuatro años en la "Bombonera".
El partido, que tendrá a casi 1.000 policías desplegados en un celoso operativo de seguridad en las calles aledañas y dentro del estadio será vital para las aspiraciones de los eternos rivales.
Las divisiones en el plantel y una lucha política en su dirigencia pusieron a Boca en una situación límite que se vio reflejada el último partido, cuando perdió 3-0 ante Tigre y quedó en la penúltima posición con apenas ocho puntos.
Una derrota ante los "millonarios" podría dejarlos en el fondo de la tabla.
Pero River no llega mucho mejor: si bien respiraron jugadores y dirigentes al vencer 2-0 a Huracán y quedar undécimo en la tabla, los conflictos con Ortega están lejos de solucionarse y Astrada sigue sin incluirlo en el equipo.
"Tenemos que ganar sí o sí, es lo único en lo que pensamos y si lo hacemos jugando bien mejor", destacó desde River el mediocampista paraguayo Rodrigo Rojas, quien desdoblará su función en la marca en zona de Juan Román Riquelme y la creación junto a Marcelo Gallardo.
Por su parte, el delantero Nicolás Gaitán, una de las promesas juveniles de Boca señaló: "Tanto yo como mis compañeros queremos ganar porque el superclásico es ideal para salir de este momento".
En la defensa, que con 18 tantos es la más goleada del torneo, Alves decidió el retorno por derecha del veterano Hugo Ibarra y del zaguero Matías Muñoz para acompañar al brasileño Luiz Alberto y al lateral izquierdo paraguayo Claudio Morel Rodríguez.
El ingreso de Ibarra obligó al técnico a mover a la franja central derecha al chileno Gary Medel, quien no ha tenido su mejor rendimiento en esa posición.
En el medio, Alves colocará a Jesús Méndez, centrocampista nacido en River, al tiempo que sorprendió al decidir el ingreso del mediocampista Matías Giménez, quien desde su llegada de Tigre a principios de año no jugó ningún partido de titular.
Astrada, que dirigió al equipo de River que ganó en el 2004 en la cancha de Boca, solamente decidió el ingreso del defensor Gustavo Cabral en defensa y del veterano mediocampista Matías Almeyda, quien vuelve al equipo después de cumplir una suspensión.
Ambos técnicos mantendrán a sus hombres de ataque.