Casi 40 personas, entre dirigentes y árbitros, se enfrentan a partir del sábado 15 en Nápoles a la acción de la justicia italiana tras el escándalo de manipulación que sacudió al "calcio" la pasada temporada.
En la vista previa el juez investigador deberá decidir si se abre causa penal y cuándo contra los acusados, entre los que destacan el ex director deportivo de la Juventus de Turín, Luciano Moggi, el ex gerente del equipo, Antonio Giraudo, y el ex presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Franco Carraro.
El juez competente, Eduardo De Gregori, deberá antes examinar el nuevo material probatorio presentado hoy por la fiscalía. La próxima vista está prevista para el 8 de febrero.
Según las acusaciones, Moggi presionó a árbitros para favorecer sus intereses y tejió una red ilegal de influencias por todo el fútbol italiano.
El tribunal deportivo de la federación (FICG) castigó ya a mediados de 2006 a Moggi y sus cómplices con una larga inhabilitación profesional y multas económicas.
La Liga italiana pretende también presentarse como acusación particular en el proceso penal. Varios clubes de la Serie A y entidades deportivas y políticas -como el Comité Olímpico Italiano o los Ministerios de Economía y Deportes- exigen fuertes indemnizaciones económicas, que podrían llegar a los 200 millones de euros (unos 300 millones de dólares), según medios locales.