McLaren-Mercedes insistió en pedir una dura sanción para los "culpables del combustible", pese a que casi nadie cree que la corte de apelación de la FIA tome el viernes 16 una decisión que tenga como consecuencia el paso del título de campeón mundial del finlandés Kimi Raikkonen al británico Lewis Hamilton.
"Sería muy sorprendente", dijo el ex campeón mundial Michael Schumacher en Barcelona, donde realizó pruebas para su antiguo equipo, Ferrari. "Oí que Max Mosley dijo ya que no hay ninguna necesidad de cambiar la clasificación, incluso aunque se descalifique a un par de coches".
Si el ilustre "jubilado", habitualmente muy bien informado, tiene razón, se sabrá por escrito en París, un día después de la vista celebrada en Londres en la corte de apelación de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).
La "última vuelta" de un campeonato repleto de escándalos arrancó en la londinense Basinghall Street, donde el abogado de McLaren-Mercedes, Ian Mill, explicó exhaustivamente ante el tribunal formado por el estadounidense John Cassidy, el griego Vassilis Koussis, el portugués Jose Nacedo E. Cunha y el checo Jan Stovicek por qué el recurso de su representado estaba justificado.
Según su argumento, BMW y Williams utilizaron un combustible más frío de lo permitido en el Gran Premio de Brasil, y eso es algo que el delegado técnico de la FIA, Jo Bauer, determinó de manera indiscutida.
"No puede haber ninguna duda. Todos los equipos deben demostrar siempre que se atienen a las normas", dijo Mill, que señaló que la violación de las reglas en todos los precedentes supusieron la descalificación y la anulación de los puntos tanto de los pilotos como de los equipos.
BMW, Williams y Ferrari, por el contrario, sostienen que McLaren no tiene ningún derecho a recurrir, y que además no hay motivo, pues no hubo infracción.
El abogado de Ferrari, Nigel Tozzi, no sólo rechazó los argumentos de McLaren, sino que se preguntó por los motivos últimos del equipo anglo-alemán, después de que numerosos representantes de la escudería, incluido el mismo Hamilton, señalaron que no querían ganar de ninguna manera el título en los despachos.
"Casi se podría pensar que son unos hipócritas sin vergüenza sin ninguna integridad", dijo Tozzi hacia el final de una audiencia de casi cuatro horas.
La causa de la protesta es la medición de temperatura de los tanques de los bólidos de Williams-Toyota y BMW-Sauber, cuyo combustible era al parecer demasiado frío. Los comisarios decidieron no sancionar a los pilotos de ambos equipos a causa de posibles desviaciones en las mediciones, pero McLaren-Mercedes recurrió.
El alemán Nico Rosberg (Williams) fue cuarto en Sao Paulo, mientras que el polaco Robert Kubica y el alemán Nick Heidfeld, ambos de BMW, fueron quinto y sexto, respectivamente. Todos terminaron por delante de Hamilton, al que le bastaba un quinto lugar para ser el campeón del mundo más joven de la historia.
El piloto británico, sin embargo, aseguró varias veces que para él el título ya está decidido y que no tiene ningún interés en ganarlo fuera de la pista. "Eso estaría mal. Yo quiero ganar el título en la pista", dijo Hamilton, de 22 años, que cree que "probablemente no seria bueno para el deporte" obtener así el campeonato.
El ya ex compañero de Hamilton en McLaren, el español Fernando Alonso, fue de los primeros en criticar duramente la apelación de su entonces equipo. "Si la protesta tuviera éxito y Hamilton ganara así el título, sería una vergüenza", advirtió.
"Si alguien piensa que eso es lo mejor para la Fórmula 1, entonces tendré que pensarme en serio pasar a la jubilación", bromeó por su parte el jefe de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, que de todas formas no cree que se llegue a esa situación. "No creo que cambie nada, incluso aunque se acepte el recurso".
Aunque los BMW y los Williams fueran descalificados, no sería obligatorio que el resto de pilotos fueran adelantados automáticamente en la clasificación de la prueba. El presidente de la FIA, Mosley, parece ser favorable a una sentencia de este tipo.