Maria Sharapova se coronó en el Abierto de Australia sin perder un solo set, y amarró su tercer título en torneos del Grand Slam, al imponerse el sábado por 7-5, 6-3 a la serbia Ana Ivanovic.
La rusa (5ta preclasificada del torneo) regresó a la final de uno de los cuatro torneos principales de la temporada, después de caer ante la estadounidense Serena Williams en este mismo certamen, el año pasado.
Sharapova se mostró agresiva desde el comienzo del duelo y, salvo por un mal game al servicio en el primer set, que permitió a Ivanovic igualar a 4-4, la estrella rusa controló los puntos importantes contra una rival serbia por segunda partida consecutiva.
Se impuso a Jelena Jankovic (3) en las semifinales, luego de eliminar a la belga Justine Henin, la primera del escalafón mundial, quien vio rota una racha de 32 triunfos consecutivos.
Ivanovic se salvó de dos match points, pero dejó muy abierto un tiro de derecha, para darle el título a Sharapova, quien también tiene en su currículum los trofeos de Wimbledon en el 2004 y del Abierto de Estados Unidos en el 2006.
La rusa se arrodilló y se esforzó por contener las lágrimas mientras saludaba y enviaba besos a la multitud. Luego, arrojó su raqueta en una silla, antes de saludar en la tribuna a su padre y a sus admiradores.
Fue el Día Nacional de Australia, y los organizadores colocaron pequeñas banderas del país en cada butaca. Sin embargo, había también numerosas banderas de Rusia y Serbia.
Muchos aficionados en el Rod Laver Arena llevaban carteles, incluido uno que decía: "Silencio, por favor, Maria", en referencia a los gritos que la rusa suele emitir cuando golpea la pelota, y que se intensifican a medida que aumenta la presión en los encuentros.