El retorno de Marcelo Bielsa al estadio Monumental de Buenos Aires, ahora al frente de la selección de Chile es una de los hechos que resaltan en el inicio de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica-2010.
La relación del DT rosarino con la hinchada argentina nunca fue idílica y definitivamente sufrió un quiebre en el Mundial de Corea del Sur y Japón-2002.
Hasta dicho torneo la gente lo apoyaba porque Argentina había arrasado en las eliminatorias y los partidos amistosos jugados en Europa. Pero en el Mundial asiático fue sorpresivamente eliminada en primera fase y Bielsa acusado de ser el principal culpable del descalabro.
Contra todo pronóstico, el presidente de la AFA, Julio Grondona, lo mantuvo en el cargo, pese a la resistencia que su nombre provocaba en los hinchas.
Dos años después, con la conquista del oro olímpico en Atenas-2004, Bielsa comenzó a recomponer el trato con la hinchada “albiceleste”, pero abruptamente renunció y se alejó del mundo del fútbol, hasta que hace dos meses fue contratado por la Federación chilena para reemplazar a Nelson Acosta al mando de la “Roja”.
Ahora tendrá un debut oficial de alto riesgo, cuando Chile visite a Argentina en el estadio Monumental desde las 17:40 locales, en el segundo partido de la jornada inicial de las eliminatorias.
El clima previo al partido combina la expectativa por el representativo local y la presencia en el campo de Lionel Messi junto a Carlos Tevez y otras estrellas. Pero en ese ambiente juega también un papel muy preponderante Bielsa.
Para ver a esos jugadores argentinos que brillan en el fútbol europeo, los hinchas agotaron 20.000 entradas en un día, a pesar de la intensa lluvia que azota a Buenos Aires esta semana.