El boxeador Manny Pacquiao regresó hoy como un héroe a Filipinas después de su victoria el fin de semana sobre Óscar de la Hoya, que lo consagró como uno de los mejores púgiles de los últimos tiempos.
A su llegada a Manila procedente de Estados Unidos, Pacquiao se reunió con la presidenta del país, Gloria Macapagal Arroyo, quien le obsequió con una tarta en forma de guante de boxeo con el lema "Número 1 del mundo, libra por libra".
"Mi victoria es para todos vosotros", manifestó a la televisión local este ex panadero de 29 años, ídolo de millones de filipinos que viven por debajo del umbral de la pobreza.
Con puñetazos al aire, Pacquiao rememoró la pelea durante su encuentro con la jefa del Estado, quien le calificó de "inspiración para el pueblo".
La noche del sábado en Las Vegas, "Pacman" se deshizo en apenas ocho asaltos del estadounidense de origen mexicano De la Hoya, otrora una de las grandes estrellas de este deporte y de mayor tamaño que el asiático.
Filipinas estalló de júbilo cuando uno de sus mayores héroes levantó los dos brazos en señal de victoria sobre De la Hoya, quien le confesó tras la pelea: "Ahora eres mi ídolo."
Millones de sus compatriotas estuvieron pegados a la pantalla de sus televisores para no perderse detalle del combate, que paralizó el país y durante el cual apenas se registraron crímenes en Manila, la capital.
Incluso en las zonas de conflicto con las guerrillas comunista y musulmana se respetó, en su mayor parte, una tregua no declarada por la pelea, aunque Abu Sayyaf se enfrentó ó con el Ejército en la isla de Basilan, a unos 930 kilómetros al sur de Manila y feudo de esa organización islámica.
"Pacman", abanderado de Filipinas en los Juegos Olímpicos de Beijing aunque no compitió, es amigo personal de la presidenta y la apoyó durante su campaña en las elecciones de 2004, en las que revalidó su mandato.
"Sé que rezó por mi y se puso nerviosa durante el combate", dijo el boxeador a la mandataria.
No obstante, tres años después, el púgil fracasó en su propio intento de entrar en política cuando fue derrotado en el escaño al que aspiraba por su ciudad natal de General Santos, donde comenzó a trabajar de panadero y repartidor.
Es un auténtico fenómeno de masas en Filipinas, donde no abundan los grandes deportistas, y fue portada habitual de la prensa del corazón por sus sonados idilios con actrices y modelos hasta que se casó con su actual mujer, Jinky.