Los primeros cinco minutos mostraron a dos equipos con más ganas que ideas. Predominado por las faltas y tiros libres, el partido comenzó sin emociones y mucho nerviosismo. Algún pelotazo o pase largo intentaba romper la monotonía, pero nada lograba.
Recién a los 6 minutos fue Hargreaves por la banda derecha, quien ensayó un centro que se desvió en un defensa lo cual descolocó a Cech, pero de igual manera logró tomar la pelota sin pasar sobre saltos.
A partir de ese momento el Manchester United pareció despertar y comenzó a adelantarse en el campo de juego del Chelsea mediante la posesión de pelota y a través de sendos cambios de frente lo cual habría la defensa “Blue”. Los centros comenzaron a llover, pero sin demasiado peligro para el arco defendido por Petr Cech.
Cristiano Ronaldo apreció comprender que si alguien no intentaba algo, el partido moriría en un 0-0 aburrido. Así, decidió encarar por el sector derecho, eludir a Essien y tirar un centro que sobró a Hargreaves y terminó en poder del equipo londinense.
El partido era aburrido y no había situaciones de gol. Pero a los 26 tras la salida de un lateral, llegó la apertura del marcador nada más y nada menos que de la cabeza de Cristiano Ronaldo. La jugada fue entre Hergreaves y Wes Brown. Este último metió un centro al corazón del área y el atacante portugués saltó mucho más que toda la defensa del Chelsea y colocó la pelota lejos de Cech que ni siquiera atinó a moverse y miró como el balón ingresaba pegada al palo. Así, el portugués sumó su gol número 42 de la temporada.
A pesar de tener la ventaja, el Manchester no deció la posesión de la pelota. Los “reds Devils” siguieron yendo para adelante buscando la segunda conquista. El medio campo “rojo”
A los 33 el Chelsea generó un centro y una jugada de peligró que casi termina en gol en contra de Rio Ferdinand si no fuera por la divina intervención de Van der Sar. El centro vino de la izquierda, que Drogba bajó desde la derecha y Ferdinand recibió un topetazo de Cole. Así, su cabezazo casi se introduce en propia puerta, pero el arquero holandés terminó por enviarla al corner.
A la jugada siguiente fue Carlos Tévez quien la tuvo dentro del área del Chelsea, que terminó conteniendo de forma extraordinaria Cech. El rebote le quedó a Scholes que remató desde fuera del área y contuvo nuevamente al arquero checo, que envió la pelota al corner.
El partido volvió a la monotonía, pero bajo el control del Manchester. Los “rojos” trasladaban la pelota de un lado al otro de buena manera y sin preocupaciones. De esa manera, llegaron nuevamente al arco rival en el minuto 42 tras un centro de Hergreaves, que tomó a Tévez desprevenido, tras un error de la defensa del Chelsea, lo cual hizo que errara el remate.
Moría la primera parte y Essien remató de lejos como si fuera un compromiso. La pelota se desvió a mitad de camino en un hombre del Manchester lo cual dejó de cara al gol a Frank Lampard, quien no dudó y definió a voluntad con un arquero prácticamente vencido.
Los primeros 45 minutos terminaron con un resultado generoso para un Chelsea que solo generó una jugada de peligro y merecía convertir. Pero la historia del fútbol indica que los goles se hacen y no se merecen.
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