La construcción de la Villa Olímpica de los Juegos de Londres 2012, de 1.700 millones de dólares, podría ser completamente "nacionalizada", debido a la crisis financiera global, que amenaza también a ahora al movimiento olímpico.
"Nadie sabe aún hasta dónde puede llegar el peor escenario", dijo John Armitt, director del Comité organizador de los Juegos (ODA), al admitir que la construcción de la Villa, al este de Londres, podría tener que se pagada con dinero público y no a través de la banca privada, como estaba previsto.
La redimensión del proyecto ya provocó, entre otras, a reducir mil habitaciones, lo que obligará a los atletas a dormir en piezas de a cinco cada uno, y no cuatro, como estaba establecido inicialmente.
Las nuevas opciones, que serán analizadas la semana próxima por el gabinete responsable de los fondos de los Juegos, liderado por el canciller Alistair Darling, reflejan la repercusión de la crisis al deporte olímpico, no sólo al mundo del fútbol.
Armitt aclaró que no se está trabajando para que los fondos públicos, es decir los impuestos de los contribuyentes, asuman el cien por ciento de la construcción de la Villa, pero admitió que ello podría ocurrir ante "una situación extrema". "Todo está cambiando día a día", expresó.
Sorprende en este negro contexto la confianza que mostró recientemente el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jaques Rogge, al sostener que la crisis financiera no afectará la correcta celebración de los próximos Juegos en su doble vertiente invernal y veraniega.
Aprovechó para anunciar que los recientes Juegos de Pekín han dejado en las arcas del COI unos beneficios de 1.770 millones de euros, cifra que cubre el 80% de sus ingresos para los próximos cuatro años.