El ex velocista británico Linford Christie, cuya carrera se vio frenada en 1999 por un control positivo por nandrolona, portará la llama olímpica en su paso por Londres el 6 de abril.
El campeón olímpico de 100 metros en Barcelona 1992, de 47 años, ahora convertido en entrenador, forma parte de las 80 personas elegidas para exhibir la llama olímpica ante los londinenses.
Christie fue suspendido dos años en 1999 después de haber dado positivo por nandrolona. El velocista británico siempre defendió su buena fe, señalando unos complementos alimentarios como los culpables de su positivo.
En 1988, en los Juegos de Seúl, Christie ya había dado positivo por pseudoefedrina, pero el Comité Olímpico Internacional (COI) decretó su absolución por once votos contra diez, aceptando su explicación de que la presencia en su organismo de ese producto era imputable al consumo de una bebida a base de ginseng, producto autorizado.
Christie entrena ahora al especialista británico de 200 metros Christian Malcolm, que estará en los Juegos de Beijing. Pero el Comité Olímpico Británico (BOA) no cuenta con levantar su suspensión, y el ex campeón olímpico no podrá acceder a la villa olímpica o a la pista del estadio olímpico.