El presidente estadounidense, George W. Bush, llegó hoy a Beijing, donde asistirá mañana viernes a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. El mandatario permanecerá cuatro días en la capital china y prevé reunirse con el presidente chino, Hu Jintao.
Bush manifestó ayer una "profunda preocupación" por la situación de los disidentes políticos detenidos en China, cuyas autoridades se declararon "firmemente en contra" de toda intervención en los asuntos internos del país.
"He hablado con claridad y franqueza y con constancia a los líderes chinos sobre nuestra profunda preocupación por la libertad religiosa y de derechos humanos" en ese país, dijo Bush en un discurso pronunciado en Bangkok, en la víspera de la apertura de los Juegos.
"Estados Unidos entiende que el pueblo chino tiene derecho a las libertades fundamentales, que son el derecho natural de todos los seres humanos", continuó el mandatario, quien inaugurará la nueva embajada de su país en Beijing y asistirá a algunas competencias olímpicas.
Además remarcó que "Estados Unidos está firmemente en contra con la detención en China de disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos". Bush agregó que apoya "la libertad de prensa, la libertad de reunión y el respeto a los derechos del trabajo, no para contraponernos a los líderes chinos sino confiando en que la mayor libertad de su pueblo es el único camino para China de desarrollar a pleno sus potencialidades”.