El delantero del Chelsea Didier Drogba explicó en una entrevista que durante un tiempo perdió la pasión por el fútbol y no pasó momentos gratos, justo después del fallecimiento de su abuela el pasado verano europeo.
El marfileño, de 30 años, perdió su sitio en el once inicial del Chelsea por culpa del gran rendimiento de Nicolas Anelka, goleador de la Premier League, así como por una serie de lesiones y suspensiones que le hicieron perderse varios partidos.
Drogba aseguró en una revista francesa que sentía la necesidad de tomarse un respiro el pasado verano mientras se recuperaba de una lesión de rodilla.
"El fallecimiento de mi abuela en junio me dejó abatido más que ninguna otra cosa", dijo Drogba. "Me sentía muy cercano a ella y me hizo sufrir. Esto me hizo reflexionar y preguntarme qué estaba persiguiendo y me dije que era bastante inútil hacerlo por resultados o estadísticas", añadió.
El africano subrayó que "no quería oír hablar de objetivos o ambiciones. Me sentí totalmente apagado. Por primera vez había perdido mi pasión por el fútbol. No quería luchar".
"Todo el verano me sentí mal. No busco excusas y admito que durante un tiempo puse el fútbol en un segundo plano. No tenía ninguna prisa para recuperarme de la lesión. No estaba motivado", explicó.
El punta rehusó hacer comentarios sobre un posible traspaso al Inter de Milan, donde podría coincidir con su anterior técnico, el portugués José Mourinho.
"Este descanso me vino bien, ahora me siento más fuerte. Tengo más hambre que nunca. ¿Cómo podría estar satisfecho si no he ganado la Liga de Campeones, el Balón de Oro, la Copa África o la Copa del Mundo? Todavía pienso que puedo conseguir esos goles", explicó.