Brasil goleó como visitante a Chile por 3-0 y escaló al segundo lugar de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial de Sudáfrica 2010, junto con Argentina, en un partido disputado la noche del domingo en el Estadio Nacional de Santiago que cerró la séptima fecha.
La “Verdeamarelha”, que llegó a este encuentro en unos de sus peores momentos, revivió con los goles de Luis Fabiano (20, 82) y Robinho (44), que aplastaron los aires triunfalistas que los chilenos exhibían antes del encuentro, alentados por una mejor posición en la tabla de posiciones.
El seleccionado local tomó el protagonismo del encuentro en los primeros minutos por sobre los nombres brasileños, ganó el mediocampo y complicó arriba con la movilidad de Matías Fernández, los desbordes de Alexis Sánchez y la presencia inquieta de Humberto Suazo.
Así y todo la primera jugada de peligro la tuvo Brasil a los 10 minutos, con un mano a mano entre Robinho y Claudio Bravo, donde prevalecieron los reflejos del arquero local. La respuesta del conjunto dirigido por Marcelo Bielsa no tardó en llegar, porque a los 13 Suazo tuvo la chance más clara hasta el momento, después desviar un remate dentro del área chica con Julio César ya vencido.
Tres minutos después, Matías Fernández se la entregó en las manos al arquero brasileño en una jugada que bien le pudo haber valido la tarjeta roja a Kleber por una falta a Alexis Sánchez sobre la derecha.
El partido se volvió trabado, con pierna fuerte. Curiosamente ese juego lo propusieron los dirigidos por Dunga, que en un principio no se llevaron bien con la pelota.
El balón parado fue la salvación para los visitantes, que con Ronaldinho como ejecutante encontró una ventaja inmerecida en la cabeza de Luis Fabiano a los 21 minutos de la etapa inicial.
A pesar de quedar abajo en el marcador, Chile no renunció a jugar la pelota contra el piso, pero con el correr de los minutos sus ataques se fueron diluyendo a remates de media distancia de Suazo.
Sin ser superior, Brasil sacó adelante un partido que se le presentó adverso en cuanto al juego, aunque la aparición de sus individualidades marque la diferencia en cualquier escenario. En ese contexto, Diego consiguió un penal que extrañamente no pudo aprovechar Ronaldinho ante la tapada de Bravo a los 36’.
La pena máxima errada no desanimó a Brasil, es más, le hizo darse cuenta de su superioridad colectiva y en la jugada siguiente pudo aumentar la ventaja.
A esa altura Brasil ya se sintió como en su casa a pesar de estar en Santiago, y alcanzó el 2 a 0 gracias a una gran definición de Robinho, a los 44’.
En el inicio del complemento, la habilidad de Alexis Sánchez puso nervioso a Kleber, quien le cometió una dura falta y tuvo que seguir el partido en el vestuario. La “Roja” nunca supo aprovechar ese hombre más. Tuvo la pelota pero no las ideas para llevar peligro al arco de Julio César.
Ni siquiera le duró mucho la ventaja numérica, porque a los 17 minutos el que se tuvo que ir de la cancha fue el ingresado Jorge Valdivia.
Se quedaron en insinuaciones los dos equipos hasta el tramo final del partido, con centros desesperados de los trasandinos en busca de un descuento que nunca llegó y con un equipo brasileño que, lejos de jugar bien, alcanzó la goleada por 3 a 0 con otro tanto de Luis Fabiano y le dio un poco de aire al comprometido presente de su entrenador Dunga.