El rey del jonrón en las Grandes Ligas estadounidenses, Barry Bonds, podría ver finalizada su carrera después de 22 años en el deporte tras anunciarse que las autoridades federales planean encausarlo por perjurio y obstrucción a la justicia.
Su cuestionado legado de 762 cuadrangulares de por vida pende de un hilo legal tras ser acusado de haber mentido bajo juramento durante una pesquisa por el uso de esteroides.
De ser encontrado culpable, Bonds, de 43 años, podría recibir una condena de hasta 30 años de prisión.
El 7 de agosto pasado, y con el uniforme de los Gigantes de San Francisco, Bonds superó en nueve jonrones el récord de 756 vuelacercas que detentaba en Ligas Mayores el legendario Hank Aaron.
Pero la marca se ha visto cuestionada por las acusaciones de dopaje que han perseguido desde hace un tiempo al toletero californiano, incluyendo el récord de 73 cuadrangulares para una temporada, que logró en la campaña del 2001.
En todo momento Bonds negó haber tomado conscientemente esteroides para mejorar su rendimiento atlético, pese a que su entrenador personal, Greg Anderson, fue uno de los cinco hombres en ser convictos en el escándalo de dopaje de los laboratorios BALCO de San Francisco.
Todo esto influyó para que al finalizar la pasada temporada los Gigantes decidieran no renovarle contrato a Bonds, siete veces el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, quien pasó a ser agente libre.
El padre de Bonds fue una estrella de béisbol de los Gigantes y su padrino, Willie Mays, es integrante del Salón de la Fama.
Sin embargo, Barry Bonds siempre tuvo una mala reputación entre sus compañeros debido a su caracter conflictivo, algo que se constató desde su temporada como novato, en 1986 con los Piratas de Pittsburgh.
Tras destacarse ese año como un corredor veloz y consistente chocador de bola, Bonds pasó a los Gigantes de San Francisco, en los que permaneció el resto de su carrera.
No fue hasta que arribó a los 30 años cuando comenzó a producir más de 50 jonrones por temporada. En el 2000 produjo 49 vuelacercas, un año después logró el récord para una campaña, al sacar 73 bolas del parque, y en el 2002 bateó 46 cuadrangulares.
Al tiempo que batallaba por quebrar la marca de Aaron, investigadores federales le seguían la pista por su probable vinculación al laboratorio BALCO.
En esos laboratorios, al borde de la bahía de San Francisco, se produjeron los esteroides de nuevo tipo que provocaron el mayor escándalo de dopaje en la historia del deporte americano y provocaron la caída de varias estrellas del deporte mundial.
Desde entonces los fanáticos de toda América comenzaron a chiflar cada aparición de Bonds al cajón de bateo, lo cual influyó en cierta merma ofensiva.
Después de operarse ambas rodillas, un Bonds dolido culpó a la prensa por la mala acogida que le daban los aficionados.
"Ustedes me han destruido. He perdido mi espíritu. Estoy cansado de que mis hijos lloren. Ustedes quieren que yo salte del puente, y finalmente lo hice....Ahora soy una persona diferente", dijo un resentido Bonds.