La antorcha de los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008 visitó la ciudad de Qingdao, sede de las competiciones de vela de la cita internacional, para completar la cuarta etapa de su ruta en la "China Moderna".
Qingdao, una ciudad costera en la provincia oriental de Shandong, fue testigo de la llegada tanto del fuego sagrado olímpico como de la llama paraolímpica.
El relevo comenzó en el Centro Olímpico de Vela y posteriormente la llama hizo un recorrido de un kilómetro en el mar por parte de cinco relevistas en un bote velero. Luego el relevo continúo en las calles, donde otros 60 participantes tuvieron el gusto de hacer pasar la antorcha en una distancia de 3,25 kilómetros.
Wu Chunmiao, ganadora del oro en los 200 metros de los Paralímpicos de Atenas 2004 y primer participante del relevo, se declaró amante del deporte desde su infancia: "Me gustan los deportes desde que era una niña, a pesar de mi debilidad visual".
Ganadora de los 200 y 400 metros en los Juegos Nacionales de China para los discapacitados en 2003, Wu aseguró que "los deportes me ayudaron a redescubrir el valor de la vida. Fue realmente emocionante y sorprendente cuando supe que había sido elegida para participar como primer corredor en el relevo".
Otras 13 personas en sillas de ruedas tuvieron la oportunidad de escoltar a la portadora a mitad del camino del relevo. Un grupo de estudiantes invidentes cantó la canción "Corazón agradecido" para motivar el relevo y en lenguaje a señas se presentó la frase "¡Vamos China, Vamos Paralímpicos!" por estudiantes sordomudos.
La nadadora china y medallista de bronce de los Juegos Olímpicos de Beijing, Zhou Yafei fue la última corredora, quien encendió el pebetero en la plaza del Cuatro de Mayo.